El mejor Boca, en el peor momento de River. Sacar adelante el Superclásico que, por las connotaciones especiales, más adverso se presenta de los últimos tiempos constituye el inmediato y exigente desafío para Marcelo Gallardo. El técnico más exitoso de la historia del Millo deberá apelar a toda su capacidad motivadora y a su tan elogiado manejo de grupo para levantar en tiempo récord a un equipo que está destruido anímicamente por la increíble forma en que se esfumó el pasaje a la final de la Libertadores. Su gente colmará el Monumental y no está preparada para asimilar otro golpe demoledor.
En frente, Boca representa una enorme amenaza. Con un paso arrollador en el certamen, donde no resignó ni un solo punto en siete jornadas, el equipo de Guillermo intentará hacer leña del árbol caído y profundizar la herida enemiga. Su delantera Pavón- Benedetto atraviesa un momento óptimo, rubricado por la nueva convocatoria de ambos para el seleccionado nacional, y no perdonará la mínima ventaja. Ya avisó el Pipa que su cuenta pendiente es marcarle al Millonario...
Desgastado física y mentalmente, con su figura Enzo Pérez tocada, son pocas horas y mucho trabajo para Gallardo de aquí al derbi. Sabe que sólo con el inflador anímico no alcanza, sino que tendrá que hacer gala de su condición de estratega top y pergeñar en medio del temblor un lúcido planteo, capaz de bajarle el copete al imbatible líder. Tampoco basta el empate, ya que la obligación de River, por la localía y su ubicación en la tabla, es ganar y descontarle puntos a su eterno rival. Tarea para el hogar. La casa blanca de nuestro fútbol estará en orden si aparece la muñeca del Muñeco...