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La necesidad de soñar pero con una hoja de ruta

POR FERNANDO CASTRO - Editor Suplemento +E

Las multinacionales que invierten en Vaca Muerta, sus enviados, sus representantes, siguen muy de cerca los avatares de la política local. Nadie podría decir que un ejecutivo que analiza las etapas de fractura de un pozo desde Houston es un avezado intérprete de la interna del MPN. Pero está claro que sabe, porque la política es una variable central a la hora de las inversiones (ni qué hablar a la hora de establecer por qué baja el crudo), qué implica un determinado escenario político para sus bolsillos.

En todo caso, así como las grandes empresas siguen de cerca lo que podría ocurrir a nivel nacional en el 2019, también hay un correlato local acerca de quiénes podrían ser los aspirantes a quedarse con parte del timón de Vaca Muerta. Es más, casi que podría decirse que el más interesado en que todo esto se sepa es el MPN, que al menos desde los primeros años 2000 teje un vínculo directo con Houston a partir de las constantes “misiones” para ofrecer áreas petroleras. Todo esto para decir que la interna del partido provincial arrojará claves, de mayor y menor peso, con proyección al 2019 que serán seguidas de cerca. Una de ellas, la más evidente, es quién será el candidato a gobernador de un partido que hasta ahora, en la cuestión petrolera, funcionó por momentos en tándem con el gobierno nacional para establecer ciertas garantías para las empresas del sector.

Entre las últimas, acaso una de las más notorias es el acuerdo para blindar de conflictos sociales a Vaca Muerta que, todo lo indicaría, tendría un correlato nacional. Es más, fueron ese tipo de acuerdos los que le dieron un nuevo aire a la cuenca neuquina, que a fines del 2016 pudo esquivar en buena medida la crisis del precio del crudo a partir del subsidio de la resolución 46 (adenda laboral mediante). Lo electoral, si bien es sustancial, es solo una parte del tablero político en torno a Vaca Muerta. Es, por decirlo así, una eventual foto de coyuntura, claramente trascendente. No obstante, hay un abanico de posibilidades y desafíos que más notoriamente se desplegaron en la provincia en los últimos meses. El cuello de botella del transporte del gas, que encuentra algo de alivio en la apertura de exportaciones a Chile, y que abre paso a la paradoja de que en medio de este contexto, YPF, con una barcaza para licuar gas, pueda llegar con el shale neuquino a Asia. Es decir, en cuestión de días se abre una puerta para que Argentina sea parte de un selecto grupo de países que juegan en este segmento de la industria. Ni que hablar si se termina materializando ese plan ya más de medio plazo que también analiza la petrolera controlada por el Estado: la planta de licuefacción para procesar 20MMm3/día de gas neuquino. La baja del Brent es otra muestra de la velocidad de las variables del sector. Hace un mes tocaba su techo de u$s85 dólares para luego romper (ayer) el piso de los u$s 60. Dicho de otra forma, la opción del crudo, mirada con mucho más ímpetu por las operadoras ante el cuello de botella del gas, queda en medio de estertores con cada nuevo tuit de Donald Trump festejando la caída.

De ese tipo de velocidad y magnitud son los desafíos que afrontan quienes están al frente del poder político provincial y nacional. Hay una necesidad de soluciones para problemas locales y una coyuntura internacional que tiene ingerencia la mayoría del tiempo. Es por eso que, por fuera de lo estrictamente electoral, el fenómeno de Vaca Muerta requiere de una mirada de largo plazo, de planificación, de acuerdos y decisiones estratégicas. En fin, de esa mirada que establece el tipo de hoja de ruta cuyos efectos (benéficos) tienden a verse años después. Ese tipo de gran desafío político.