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Neuquén > Desde muy chica asombró al país por ser una niña prodigio. Fue tapa de diarios y hasta Susana Giménez la invitó a su living para entrevistarla y conocer esa increíble capacidad para estudiar.
Hoy sigue en ese mismo camino y con sus 16 años se está por recibir de maestra de música. Se llama Micaela Luz Pérez y en el 2000 demostró cómo una nena de tres años podía leer y entender las matemáticas, entre otras habilidades.
Casi como un juego, su mamá comenzó a enseñarle las letras y se vio asombrada cuando la niña aprendió a leer, nombró países del mundo y recitó el abecedario en castellano y en inglés.
Micaela saltó del Jardín de Infantes a 2º grado –aunque a la familia le dijeron que tendría que haber sido mayor aquel paso, pero que no se pudo por su edad–. Actualmente cursa su último año de secundaria en el CPEM Nº 49, estudio que comparte con la Escuela de Música, con la práctica de fútbol y con la Iglesia.
A la joven siempre le gustó aprender y además diariamente busca “influenciar a los chicos en el aprendizaje”.
Su vida está totalmente destinada al estudio: a la mañana va a la escuela, por la tarde hace informática y educación física y luego, desde las 18.30 hasta las 22, cursa en la Escuela de Música donde planifica a mitad de año adelantar unas materias para conseguir el título de maestra. En algunos huecos practica fútbol, un deporte que la apasiona, y también tiene tiempo para tocar el órgano en la iglesia y dictar un taller de música. Lo poco que le queda del día lo dedica a juntarse con amigas.
Incentivo
Los próximos planes de Micaela cuando consiga su título son los de emanciparse para poder trabajar. Le encantaría dar clases justamente en la Escuela de Música, ya que no le gustaría enfrentarse a pequeños sin ganas y piensa que la gente grande va porque quiere.
Para el próximo año la pequeña espera continuar el Profesorado de Música y estudiar alguna otra carrera. Ingeniería en sonido es hasta el momento su primera opción. “Me gustan tantas cosas que no me decido”, comentó la joven.
En el pequeño comedor de su casa del plan 99 Viviendas de Valentina Sur, Micaela tiene un piano, en el que interpreta sonatas de Mozart y de Bach.
Toca la guitarra y también está aprendiendo a tocar la batería y el bajo. “Otro proyecto que tengo es tener un estudio de música”, contó.
Ya en aquella época de “pequeña genio” Micaela no miraba televisión, y actualmente tampoco le gusta ningún programa.
De su paso por la pantalla chica no recuerda mucho, más bien ya quiere olvidarlo, aunque se le hace difícil porque cada tanto siempre hay alguien que se acuerda cuando Susana Giménez le preguntó las tablas y se maravilló con sus saberes.
Los que sí recuerdan muy bien aquella experiencia son sus papás, Jaquelyn y Raúl, quienes de un momento a otro recibieron el llamado de la producción y salieron para Buenos Aires, donde fueron “tratados como reyes”.
“La verdad que es una excelente hija, dócil, humilde, sensible y tranquila”, definió su padre, quien aún conserva el ejemplar de "La Mañana del Sur" del cual su hija fue tapa y contratapa y por quien recibió los halagos de familiares y amigos.