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La pareja argentina que recorre el mundo viviendo del porno

Tras varios años, Kim y Paolo viven de la industria pornográfica amateur. Ni cuando sus padres vieron un video suyo por whatsapp se alejaron del rubro.

Cuando se conocieron en 2013 nunca imaginaron que se iban a enamorar y a recorrer el mundo viviendo de la industria del porno amateur. Sin embargo, siete años más tarde, con más de 220 millones de reproducciones a sus videos, disfrutan de mostrarse y están seguros de que no se van a ir fácil del rubro: “Este negocio es lo nuestro, nos va bien y vamos a explotarlo hasta lo que podamos”.

En una entrevista con Infobae, Paolo, de 31 años, y Kim, de 26, contaron cómo se conocieron en un viaje a Gualeguaychu organizado por un amigo. La idea era viajar al carnaval y disfrutar en grupo junto a otras amistades: “Fuimos cuatro hombres y cuatro mujeres. Éramos un grupo de solteros y solteras que concordamos en que alguna relación colapsaría todo”. La pauta del viaje era clara: evitar las relaciones sexuales entre ellos. Sin embargo, las limitaciones no funcionaron: “Un par empezaron a tener sexo y terminó todo mal”, aseguraron en la entrevista.

Pese a que el grupo se disolvió, ellos se siguieron relacionando y, poco a poco, fueron fortaleciendo el vínculo. Tal fue el caso, que para el cumpleaños de Paolo organizaron ir a una fiesta junto a otra amiga: “Él tenía algo con ella y yo también. Ese día terminamos en mi departamento haciendo un trío. Fue la primera vez que estuvimos”, admitió Kim.

Tres años más tarde, para el 2016, la joven pareja ya tenía el motus de “novios”, aunque a ellos no les modificaba mucho la palabra. “Allí planeamos un viaje a Italia”, admitió Paolo. Claro, que antes de irse conocieron a sus respectivas familias.

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El destino fue Milán. Allá trabajaron de camareros para poder practicar el idioma y para no gastarse sus ahorros en los primeros meses. Sin embargo, una noche después del trabajo, llegaron a un sitio de cámaras eróticas en vivo y supieron que allí estaba su destino.

“Siempre nos gustó filmarnos mientras teníamos sexo. Era y es nuestro fetiche. Hacíamos videos que no le mostrábamos a nadie, que quedaban para nosotros. Pero esa vez encontramos un lugar en el que podíamos hacer lo mismo y ver qué onda. No buscábamos ganar dinero, aunque obviamente nos servía”. aseguró la joven pareja.

El fetiche se convirtió rápidamente en una alternativa laboral y, paulatinamente, los primeros ingresos aparecieron. “Todo ese dinero fue invertido en equiparnos mejor. En comprar la camarita, el micrófono, alguna lencería”, narró la mujer.

Todo debía permanecer en secreto. Ni sus familia ni amigos de argentina podían enterarse de su nueva actividad. Aunque claro, eso en Europa, no les preocupaba. “Europa tiene mucha cultura de consumo, nadie tiene vergüenza”.

Pasaron meses mientras la pareja se divertía y crecía dentro del rubro amateur. Sin embargo, la idea de que sea un secreto no les convencía del todo. “Necesitábamos contárselo a alguien”, admitieron. Fue por eso que se sinceraron frente a sus hermanos menores, quienes mantuvieron el secreto durante un tiempo. Y no fue que los hayan traicionado, claro, es que “después de una nota que nos hicieron acá se hizo viral y todo se desmadró”, contaron.

Fue así, que para 2018, pese a que hicieron lo imposible por evitarlo, un video de WhatsApp cruzó el océano Atlántico y llegó al celular de uno de sus padres. “Se viralizó un video por WhatsApp de nuestras vacaciones en Cancún. Eran 30 segundos nuestros, teniendo mucho sexo”.

Pese a que para la pareja no conocía el pudor a la hora de mostrarse, que sus padres se enteraran y vieran su trabajo, fue una experiencia difícil de afrontar. “Ese video le llegó a mi papá y a todos sus amigos. Estuvimos un tiempo sin hablarnos, estaba muy enojado y lo entendí”, admitió la mujer.

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Sin embargo, fue de gran ayuda para la pareja estar seguros de su actividad: “Nunca tomamos esto como que estábamos haciendo algo mal. Era nuestro fetiche. Nos habíamos ido del país justamente para que no se enteraran, habíamos tomado todos los recaudos”, agregó Paolo.

Esa escena de confesión hizo que su estadía por el sitio PornHub el sitio más visitado en el mundo, fuera aún más libre de secretos. En dicha plataforma crearon MySweetApple, ubicado entre los 100 más vistos de la página, con más de 220 millones de visitantes entre sus videos.

Sin embargo, pese a que el salto de su calidad de vida se dio en dicha página, super reconocida a nivel mundial, la pareja aseguró: Le escapamos a las productoras grandes, en el sentido de que filmamos nuestro contenido. No queremos estar en un estudio y que nos digan lo que tenemos qué hacer”.

Además, consideran de gran importancia poder continuar con el espíritu amateur. “Tenemos sexo y lo filmamos”, aseguraron. Dentro de la industria grande de la pornografía no todas las cosas son como deberían ser y la joven pareja quiere alejarse de eso. “No nos gusta que usen chicas que recién cumplen 18 y parecen niñas”. Consideran que son prácticas antiguas y que hay que erradicarlas, por eso han elegido el mundo del porno feminista “con productoras y directoras mujeres, contratos diferentes, en donde si una actriz no quiere hacer algo no lo hace”.

Hoy la pareja no piensa en tener hijos y no descartan la posibilidad de invertir en otro negocio, aunque “no nos vamos a dejar de grabar nunca”. Sin embargo, por ahora no es una urgencia, ya que viven de sus videos: “La mitad de lo que ganamos lo ahorramos. Si vamos al supermercado no miramos precios y consumimos todo lo que nos gusta. Una semana al mes viajamos”, expresaron sobre lo que ganan, sin dar número en concreto. Desde allí sueñan con “tener una casita, con mucho pasto, terreno, animales. Nos gusta alejarnos de la sociedad. Pero somos gente de ciudad”.