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La pelopincho cotiza en alza en el oeste profundo

Algunos la tienen. La mayoría se refresca con baldes y mangueras.

Alejandro Olivera

olivera@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- En el corazón del oeste, los vecinos no disfrutan del verano. Los constantes cortes de agua y energía eléctrica los empujan a recurrir al ingenio para sobrellevar las altas temperaturas, en una de las zonas más áridas de la ciudad. Algunos logran acceder a las tradicionales pelopinchos, mientras que otros utilizan baldes y fuentones para refrescarse. A media mañana, las calles comienzan a irradiar un calor desesperante y la gente se resguarda en sus casas. Cerca del mediodía, ya no queda nadie en la vía pública y el silencio reina en los barrios más alejados del casco céntrico, donde hasta los perros se refugian de la luz solar.

La poca gente que sale de sus hogares lo hace para comprar en el almacén y usa sombreros para escaparles a los rayos ultravioletas.

Los barrios Almafuerte e Hibepa se encuentran en uno de los puntos más altos de la ciudad, un lugar donde hay poca vegetación y el sol golpea cruelmente. Los primeros días del año, los vecinos lucharon contra viento y marea para superar las altas temperaturas, que rondaron los 35 grados, sin deshidratarse ni descompensarse.

En la calle se comenta por lo bajo que “los suertudos tienen pelopinchos”, aunque tener una pileta puede ser una complicación en un barrio que sufre constantes cortes de agua, ya que llenarla puede demandar horas. Carolina, de Almafuerte, contó que trata de mantenerla llena para poder refrescarse ante un hipotético fallo en la red. “La realidad es que, si se corta el agua, no podemos refrescarnos. Por eso mantenemos la pile llena para los nenes”, comentó.

38 ºC Fue la temperatura registrada ayer en la ciudad a las 17, la más alta del país a esa hora.

La palangana o el balde

Si bien puede encontrarse una pileta cada dos o tres casas, lo cierto es que la mayoría de la gente recurre a métodos más rudimentarios para refrescarse, como fuentones, palanganas y baldes. “Yo me la paso debajo de la manguera. Tenemos una piletita inflable para la beba de tres años, pero los nenes más grandes también juegan con la manguera”, detalló Rosa, de Hibepa.

El servicio suele interrumpirse a media mañana y vuelve alrededor de las 18 con poca presión, por lo que los usuarios aprovechan la noche para llenar varios recipientes para consumir e higienizarse al día siguiente. “A la noche llenamos la pelopincho, un tambor y botellas para tomar o para lavar los platos al otro día”, indicó Jésica.

Cada vez que pueden, riegan sus jardines y plantas, la calle y los patios para refrescar un poco el ambiente y hacerle frente al calor. “Usamos baldes para refrescar un poco la casa”, comentó Rosa, luego de llegar a su hogar en Almafuerte, mientras que otros puntualizaron que por las noches baldean el patio para que entre aire fresco a sus hogares.

La mayoría tiene mediasombras, que los ayudan a mitigar el impacto de los rayos solares, aunque otros se refugian detrás de los pocos árboles que crecen en la zona a tomar tereré y mate.

Al atardecer, el barrio vuelve a cobrar vida. Los niños salen a la calle para jugar a la pelota, a la mancha e incluso con mangueras y baldes. Una pequeña parte se dirige a las plazas barriales para utilizar los juegos, que aún emanan calor tras estar expuestos al sol durante todo el día.

“No hay ayuda de nadie. El comedor se usa cuando vienen los políticos no más y hay muchos abuelitos que necesitan venir a comer ahí. Hay mucho para hacer en el barrio pero no se hace nada”, dijo Rosa vive en Hibepa

“Por suerte la mediasombra funciona un poco y no pasamos tanto calor. Generalmente, el agua se corta a la tarde y cuando vuelve tenemos muy poca presión, así que los chicos se pasan todo el día en la pileta”, dijo Carolina, vecina de Almafuerte

Con 40 grados, sin ventiladores ni aire acondicionado

“No sabíamos qué hacer para que se vaya el calor”, sentenció Antonio en referencia a la primera semana del año, en la que las temperaturas superaron los 40 grados en la ciudad.

El vecino del barrio Almafuerte indicó que hubo poca presión de agua y que no les alcanzaba para evitar la sofocación.

La situación fue crítica para un sector donde la mayoría de las familias son numerosas y tienen un poder adquisitivo bajo, lo que les imposibilita ir a los balnearios de la ciudad en el transporte público, ya que deberían gastar dos pasajes de ida y otros dos de vuelta por cada integrante.

“No hay buena energía y nos faltan equipos de aire porque el poder adquisitivo no nos alcanza para comprar. Así que aprovechamos a regar durante el día para que esté más fresquito, aunque la tierra es arenosa, entonces absorbe rápido el agua”, contó Antonio.

Con manguera

“No tenemos ventiladores ni aire acondicionado, vivimos usando la manguera. Regamos el patio y abrimos la ventana para que entre algo de aire fresco durante la noche”, explicó Rosa, otra de las vecinas de la zona.

Este fin de semana la situación fue similar porque tanto el viernes como ayer las temperaturas superaron los 36 grados durante casi todo el día.

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