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La pelota, el odio y la plata

Hay hinchas de fútbol que se convencieron de que parte de sus vidas pasa por los colores de una camiseta.

Con poco fútbol para mostrar de parte de su equipo, el Mellizo Guillermo Barros Schelotto se corrió del centro del problema del que es parte para ganar protagonismo como víctima de algunos desatinados hinchas de River que le hicieron sentir la rivalidad que él mismo infló siendo futbolista de Boca.

Nada da lugar a las agresiones, ni siquiera cuando estas son verbales sin pasar al plano físico. Ni a la falta de respeto. El más famoso de los populares mellizos de La Plata fue objeto de dos gastadas que pasaron de las redes a los medios masivos tradicionales, adonde se enjuició a los autores sin piedad.

Hay hinchas de fútbol que se convencieron de que parte de sus vidas pasa por los colores de una camiseta.

El mundo del fútbol mediatizado giró ayer en torno a estos dos hechos que vivió el entrenador de Boca, uno más violento que el otro. Como hace dos años, cuando giró del rectángulo de juego al gas pimienta del Panadero, que empañó los ojos de algunos jugadores de River y la pelota, que siempre sale manchada cuando los ajenos al juego quieren ser más importantes que los que juegan.

“Yo creo que el odio entre los hinchas de fútbol es fomentado. Es evidente que el odio produce mucho dinero, una cantidad de dinero que no se produciría si el odio no existiese”, acuñó alguna vez Alejandro Dolina. Explicó que la exacerbación de la importancia de los resultados produce más dinero que la ausencia de la misma y que es clara esta cuestión cuando se dice que tal o cual equipo se juega la vida en un partido. Y, como dice Dolina, muchos hinchas odian a los rivales. Y no son barras bravas. Estos no necesitan visitantes para matar, lo hacen por negocios. Hay hinchas que se convencieron de que parte de sus vidas pasa por los colores de una camiseta y que es natural odiar a los clásicos rivales.