Horacio Quiroga y el MPN siguen trenzados en su combo de escuchas, fotos, presuntas compras de voluntades y dicen que hasta de videos. Hoy, todos aseguran tener un as bajo la manga a la espera del mejor momento para jugarlo. Buena parte del culebrón ya está en la Justicia. A saber, el modo en el que el partido provincial intenta embarrarle la cancha al intendente antes de la elección municipal. Su sector jura que hay unos mil afiliados con los que el MPN trataría de infiltrarlo con falsas afiliaciones canalizadas por el ¿ambiguo? diputado radical Alejandro Vidal (UCR). Esto está en la superficie. Pero ¿por qué tanta virulencia y exposición? Es la disputa del territorio (la capital) que tiene una escala sobresaliente en la elección del síndico municipal. Se trata del próximo auditor de las cuentas de la comuna. Pechi no quiere que Gutiérrez le nombre uno desde el Concejo Deliberante, donde se trata la designación del funcionario. Por un lado, el MPN busca volverle la vida más difícil al intendente. Pero también garantizarse un síndico que le resulte más -por decirlo así- simpático, sabedor como pocos que el sorpresivo mundo de las cuentas públicas le puede reservar a cualquiera un sinsabor a la vuelta de la esquina. También con esta movida explicita que juega a fondo en la ciudad. Así, la coyuntura premoldea el futuro y desnuda una puja de a ratos descarnada con el control del Municipio. Quizás la línea de largada fue en la Legislatura. El MPN todavía sigue sin perdonarle al quiroguismo cómo le retaceó los votos para poder emitir bonos. En el recinto, el Ejecutivo obtuvo la autorización por tan sólo un diputado. Después de eso, todo tendió a profundizar las diferencias.