Claro que todo asesinato es repudiable, sin importar si se trata de mujeres u hombres. Pero al conocer que, de esas 275 víctimas, 162 murieron en manos de sus ex parejas y 141 lo hicieron en sus propias casas, se demuestra la necesidad de llevar la política hasta un ámbito que hasta ahora era considerado privado, pero que es un espacio de vulneración de derechos. Erradicar la cultura machista que promueve la violencia de género requiere años de trabajo, educación y concientización.
Falta aún mucho tiempo para que se logre del todo. Pero implementar políticas de Estado para ese fin o aumentar el presupuesto del Consejo Nacional de Mujeres –que ahora destina 4,50 pesos por mujer– puede hacerse ahora.
Estas marchas masivas deberían servir para aclarar que ahora es el momento oportuno. Hoy es cuando. Ya mañana puede haber una menos.