Los mismos carniceros reconocen que a ellos no les conviene el precio tan alto porque cada vez se vende menos.
Pero cuando promediaba enero, las carnicerías se fueron vaciando y los propietarios comenzaron a bajar mucha menos carne de los camiones frigoríficos anticipándose a lo que vendría.
Hoy lo que más se vende son los cortes baratos, algo de cerdo y mucho pollo, que todavía sigue siendo una buena opción porque el asado a 160 pesos el kilo o el peceto a 190 quedaron como artículos de lujo para la mesa de los neuquinos.
¿Hasta cuándo seguirá la austeridad? Los carniceros creen que colaborará en buena medida el levantamiento de la barrera sanitaria que, desde su implementación, lo único que logró fue el aumento de los precios y el permanente contrabando de carne, especialmente de La Pampa.
"Si la gente sigue sin comprar o consumiendo menos, la carne tiene que bajar", se sinceró el propietario de una carnicería ubicada en Belgrano y Bouquet Roldán.
Habrá que ver si los consumidores carnívoros se bancan la pulseada mientras buscan menús alternativos. Todo indica que el proceso durará un largo tiempo.