Para los políticos neuquinos, la palabra “realidad” se ha puesto de moda y hacen publicidades repitiéndola para mostrar algunos logros o carencias, según la necesidad.
Hoy concluye una semana en la que hubo tres homicidios en la comarca petrolera: uno en ocasión de robo; otro, cuando menores sin escolarizar se enfrentaron en el barrio; y el último, por una rivalidad entre familias. Todas las víctimas fueron adolescentes y jóvenes que no superaban los 22 años.
Esto también es parte de la realidad y los tres homicidios –que repican como la palabra realidad en los spots– también nos están queriendo decir algo. De mínima, que hay una violencia presente que crece.
“Es increíble lo que está pasando en la comarca”, dice un funcionario judicial que sabe de tiroteos, robos y crímenes. La realidad indica que en todos los hechos se utilizaron armas de fuego y hubo menores involucrados. ¡Vaya dato! Si esto no alerta a nuestros funcionarios, no sé qué podrá hacerlo ¿tal vez la interna del 30 de noviembre?
Por el crimen del remisero se cortó la ruta en reclamo de seguridad. Y la seguridad no son 40 policías o 3 móviles más que sacaron de la ciudad para mandar a la Comarca.
La seguridad es una política transversal que integra distintos sectores. Esto no está pasando y no hay que ser muy letrado para darse cuenta.
Que los medios hablen de escalada de violencia no es equivocado: el 30 por ciento de los homicidios que hubo en la comarca petrolera en 2014 se produjeron en una semana. Pero no podemos cargar las tintas contra estos menores y jóvenes que, de uno u otro lado, son víctimas de una violencia superior que es el abandono del Estado.