Por Pablo Montanaro
Dijo que todas tenían "un gran compromiso y una gran convicción en que se podía cambiar desde lo más cercano a lo más lejano".
Neuquén > “Cuando uno empieza a reconstruir los hechos de la historia no sólo reconstruye eso sino que se reconstruye a sí mismo”, afirmó Nora Rivera, compañera de algunas de las seis estudiantes de la carrera de Servicio Social de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) que el 9 de junio de 1976 fueron secuestradas por la dictadura militar y desde entonces se encuentran desaparecidas.
A 25 años de la desaparición de Alicia Pifarré (estudiante de Letras), Susana Mujica, Graciela Romero de Metz, Arlene Seguel, Cecilia Vecchi y Mirta Tronelli, Rivera -trabajadora no docente de la casa de altos estudios e integrante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de Neuquén-, quiso recordarlas y para ello armó una serie de micros radiales que fueron emitidos el año pasado en el programa “Se dice de mí”, de Radio CALF.
Ahora, los testimonios de amigos, familiares y compañeras de estudio de estas seis víctimas del terrorismo de Estado fueron recopilados en un CD bajo el título “Desaparecidas”, que puede conseguirse en la sede de la APDH (comunicándose al 154-616485 o por e-mail: apdh_neuquen@yahoo.com.ar). Lo recaudado será destinado para cubrir los gastos durante el segundo tramo del juicio por La Escuelita, que se inicia el próximo 7 de marzo.
“Este cd se convierte en un documento histórico más que cuenta la historia de lo que fue la dictadura militar en el Alto Valle, y más precisamente en la carrera de Servicio Social de la universidad”, comentó. Además, Rivera sumo la historia de la desaparición de Graciela Romero de Metz, quien no estudiaba en la universidad, y que fuera secuestrada en Cutral Co junto a su marido.
Rivera era amiga de Cecilia Vecchi, ambas cursaban el cuarto año de la carrera, quien le presentó a Mirta Tronelli. Contó que a Alicia Pifarré, quien estudiaba Letras, la conocía de nombre; mientras que a Arlene Seguel y a Susana Mujica no las trataba mucho.
“Cecilia y yo vivíamos en Cinco Saltos, así que veníamos juntas a la universidad, además iba mucho a su casa, teníamos una gran relación de amistad aunque no militábamos juntas”, comentó.
Destacó que todas ellas tenían “un gran compromiso y una gran convicción en que se podía cambiar desde lo más cercano a lo más lejano; por ejemplo, estábamos convencidas de que se podía cambiar el plan de estudios de la carrera y que esa pequeña transformación necesariamente se replicaba en otros ámbitos. Además, pensábamos que cuanto más capacitación y compromiso con las clases populares el cambio iba a ser mejor y más rápido”.
Militancia y reconstrucción
Ante el discurso de cierta parte de la sociedad que insiste en no volver a mirar el pasado, Rivera opinó que “mi militancia es esta reconstrucción de la memoria para que no vuelva a pasar lo que nos pasó. Y a su vez me preguntó: si uno tuviera un hermano, un hijo, un padre desaparecido, ¿cuánto tiempo lo buscaría? Reconstruir la memoria, continuar con la búsqueda, no sólo es una necesidad de los que hemos estado detenidos o tenemos amigos o familiares desaparecidos, esto es una reconstrucción que le hace bien al país y a las generaciones que vienen”.
Una universidad herida por la intolerancia
Neuquén > A Nora Rivera le inquieta saber las causas por las que todavía en el ámbito institucional de la Universidad Nacional del Comahue no se ha abordado las “lamentables consecuencias” que dejó la gestión como interventor de Remus Tetu, entre los años 1974 y 1975.
“Acaso todavía no pudimos dimensionar lo que significó Remus Tetu en esta universidad porque él hizo una demostración de lo que iba a ser la dictadura militar en las universidades. No sólo lo hizo con esta casa de estudios sino también en forma paralela en la Universidad Nacional del Sur, donde también fue designado interventor. Creo que la UNCo quedó herida por tanta intolerancia”, describió Rivera.
Al mismo tiempo, consideró que no se trata de desinterés pero resaltó que “es particular que la actuación de Remus Tetu no se hable teniendo en cuenta que hubo alumnos y docentes que fueron víctimas del terrorismo de Estado”.
Entre las resoluciones “autoritarias” emitidas por Tetu se recuerda cuando en 1975 limitó funciones de unos 70 docentes con el pretexto de “asegurar el clima de paz, orden y austeridad en la universidad” o aquella de marzo que declaraba la “prescindibilidad" de unos 40 no docentes, y la que quitaba de los planes de estudio "toda la prédica disolvente atentatoria a la seguridad del país y su paz interna".
Seis víctimas del terrorismo de Estado
• Alicia Pifarré era artista y cantaba en el grupo Génesis. Estudiaba Letras en la Universidad Nacional del Comahue de donde la llevaron a La Escuelita de Neuquén y posteriormente en avión al centro clandestino de detención del mismo nombre que funcionaba en Bahía Blanca, donde dora Seguel asegura que la escuchó cantar.
• Graciela Romero de Metz tenía 24 años, la misma edad de su marido, Raúl Metz, al que también secuestraron de Cutral Co el 16 de diciembre de 1976. Fueron llevados a La Escuelita de Neuquén y a partir de enero de 1977 al centro clandestino de detención que funcionaba en el Comando del Quinto Cuerpo del Ejército en Bahía Blanca. El 17 de abril de 1977 y a pesar de las torturas sufridas por Graciela nació su segundo hijo. Adriana, quien tenía 2 años cuando vio cómo se llevaban a sus padres, declaró en 1999 en el juicio por la desaparición de sus progenitores, así como de su hermano nacido en cautiverio y entregado a los torturadores.
• Arlene Seguel estudiaba Servicio Social en la UNCo y tenía 21 años cuando el 12 de junio de 1976 hombres de civil con credenciales de la Policía Federal la secuestraron de su casa paterna de Cutral Co. Fue trasladada a la Unidad 9 de Neuquén y luego a La Escuelita de Bahía Blanca. Dos días después de su secuestro fueron a buscar a sus hermanas Dora (de 16 años) y Argentina (de 18). En La Escuelita de Bahía Blanca, Dora, quien tenía los ojos vendados, reconoció la respiración de fumadora de su hermana Arlene. También dice haberla escuchado a su hermana cuando se la llevaron.
• Susana Mujica daba sociología y antropología social en la carrera de Servicio Social cuando la facultad funcionaba en Belgrano y Salta.
• Cecilia Vecchi era alumna de Susana. El 9 de junio de 1976, hombres armados irrumpieron en la casa de Susana, sobre la calle Irigoyen, donde Cecilia estaba en ese momento. Secuestran a las dos. Susana, quien había nacido en Cutral Co, tenía una hija de 2 años y un bebé recién nacido. Susana y Cecilia fueron vistas en La Escuelita de Bahía Blanca por algunos sobrevivientes hacia la segunda quincena de junio de ese año. Luego se la llevaron sin conocerse el destino.
• Mirta Tronelli estudiaba Servicio Social de noche y trabajaba en Bienestar Social de la provincia por la mañana. Había nacido en Centenario pero sus primeros años vivió en Vista Alegre; luego se radicaron en Barda del Medio. Hasta que decidió instalarse en la capital neuquina para estudiar en la universidad. El 11 de junio de 1976 irrumpió en su lugar de trabajo un grupo de tareas que la trasladan al Comando de la Sexta Brigada. Tres días antes, Mirta había recorrido algunas comisarías de la ciudad de Neuquén buscando información acerca de su amiga Cecilia Vecchi, quien había desaparecido.