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La residencia de los abusos

Para los dueños era más grave que los estudiantes no hicieron la cama que no tener licencia habilitante.

No se duerme sin sábana”, “al levantarse hacer la cama” y “no dejar la ropa fuera del placard” eran algunas de las “reglas” que le impuso el dueño de un hospedaje a un grupo de estudiantes universitarios que, si no las cumplían, los sancionaban con multas de hasta 2500 pesos.

Estas “reglas de convivencia”, además de insólitas, amenazantes, agraviantes y autoritarias, no se condecían con las condiciones en que se encontraba esta residencia estudiantil ubicada en el barrio Alta Barda que, tras la denuncia realizada por cinco estudiantes -asesorados por la Unión de Inquilinos Neuquinos (UIN)-, fue clausurada ayer por la Municipalidad por no tener la habilitación comercial.

Para sus dueños era más grave no tender la cama que no contar con la licencia habilitante, ni con las medidas de seguridad que exigen este tipo de hospedajes.

Jóvenes de veintipico de años, provenientes de otras localidades de la provincia y del país que llegaron a esta ciudad para estudiar en la universidad, fueron víctimas de estas situaciones de abuso y violencia como también tener que vivir en un lugar donde circulaban cucarachas y todo tipo de plagas.

El caso de esta “residencia del horror” de la calle Madreselvas tal vez sirva para que las autoridades elaboren un proyecto que regule las pensiones estudiantiles y las viviendas en alquiler.

Desde la UIN recordaron que no existe legislación específica sobre este tema y que en julio de 2016 el intendente Horacio Quiroga vetó una ordenanza que buscaba regular las viviendas destinadas para alquiler y que colocaba en la mira a las pensiones para estudiantes.