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El ensayo, efectuado a finales del 2020, permitió descubrir que los inmunizantes de otras enfermedades refuerzan el sistema inmune y colaboran con el organismo humano para defenderse del coronavirus. En principio, los investigadores tenían dudas ya que había complejidades para reunir evidencias sólidas, pero la experimentación ya fue presentada y aguarda por la revisión de pares.
Al mismo tiempo, se pudo dilucidar que los trabajadores sanitarios vacunados contra el H1N1 tuvieron un 30% menos de chances de dar positivo en una prueba de COVID-19, lo que reducía incluso los riesgos de contagio. Los beneficios, sostuvieron los expertos, duraron entre seis meses y dos años.
Un equipo de epidemiólogos en Brasil había llegado a resultados similares luego de analizar la capacidad de aquel fármaco, pero los científicos advierten que la vacuna contra la gripe ya cuenta, de por sí, con un rol clave dentro de la sociedad: ocurre que la patología viral, que volvió a circular fuertemente, puede causar una enfermedad grave en mayores de 65 y niños .
Un antecesor del COVID-19 que parecía haber quedado en el pasado resurgió: la Organización Mundial de la Salud confirmó casos del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) en Qatar y Omán. El ente reportó que ya hubo un fallecido entre las tres personas que se contagiaron. Este tipo de coronavirus, descubierto en 2012, es mucho menos transmisible pero tiene una tasa de letalidad más alta; y los síntomas son similares.