Junín de los Andes.- El rostro que los feligreses de todo el mundo conocen de la beata Laura Vicuña no es el real. Así lo afirma una investigación secreta llevada a cabo por especialistas en criminalística que fue encargada hace un año por monjas salesianas de Argentina y Chile.
La investigación reveló que el rostro de beata Laura Vicuña no se corresponde con la realidad, por lo que la imagen de la niña no es la que todo el mundo conoce. Vicuña vivió hasta los ocho años en Lautaro, al norte de Temuco y murió -presuntamente de una tuberculosis- a los 12 años, en Junín de los Andes, Argentina, no sería la que el mundo feligrés conoce, según el informe pericial de análisis.
El retrato de Laura Vicuña, difundido por todo el mundo, es una pintura del artista italiano Caffaro Rore, realizada por encargo de las salesianas italianas e inspirado en una niña europea, que tenía la misma espiritualidad de Laura, afirman quienes siguieron de cerca el caso.
Consultada al respecto, la monja Elda Scalco, Asesora del Centro de Espiritualidad Salesiana, de Junín de los Andes indicó sabían que la imagen “nunca había tenido repercusión”. “Es por eso que las salesianas argentinas y chilenas, a principios del año pasado, encargamos un estudio a Carabineros de Chile, que comprobó científicamente el rostro verdadero de la beata. Nunca nos cuadró la niña con zapatos de charol y cuidadoso peinado, con la imagen de niña patagónica de aquel entonces", dijo.
Luego a la publicación del libro “Conocimiento de Laura Vicuña" (1990), del padre Ciro Brugna, las salesianas argentinas comenzaron a sospechar que la imagen conocida no era la verdadera, ya que en sus páginas hay una fotografía de un grupo de alumnas del Colegio María Auxiliadora, de Junín, en la que aparece la beata con rasgos distintos a los conocidos. El equipo de investigación verificó la identidad de la foto del libro del sacerdote Brugna. Tras un estudio topográfico facial y un informe de antropología forense, se les envió el resultado a las salesianas.
"Hasta hoy sólo lo conocen las hermanas que han pasado por Junín de los Andes, pero están felices de que se muestre este rostro que es el patagónico; las diferencias son muy fuertes, una es completamente europea y la otra criolla. A mi entender, la religiosidad popular siempre quiere saber la verdad y hoy la tecnología nos la hizo comprobar", dijo Elda.