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Tan desmesurada como generosa. Un torbellino de energía, buena vibra, luz y alegría que nunca se apaga, más allá de cualquier circunstancia. Linda infinita, reza uno de de los tatuajes que lleva en su cuerpo - parafraseando al Indio Solari-, como una marca registrada de su ser que respira rock.
Nacida en Cipolletti y criada en Neuquén, Valeria Villalba se convirtió en una de las voces icónicas de la región vinculada a la música. Además de visibilizar e impulsar artistas locales, se dio el gusto de entrevistar a agrupaciones y personajes emblemáticos como La Renga ("mi primer nota grosa"), el fundador de Vox Dei, Willy Quiroga, Willy Crook, Alejandra Medina, Javier Malosetti, Pedro Aznar, Gabriela Epumer , Gustavo Santaolalla, Luciano Supervielle, Alejandro Sokol, Germán Daffunchio, Dave Mustaine, Joaquín Sabina, Dave Evans, Gustavo Cerati, Andrea Prodan, Megadeth y Charly García, con los que atesora numerosas anécdotas.
Por caso, con el padre del rock nacional tuvo un memorable encuentro a fines de los 90', cuando trabajaba como cronista en Canal 7. "Había sido la primera periodista que llegó al Hotel Comahue, una hora antes. Charly se había ido a comprar algo y cuando vuelve ya había un montón de periodistas. Y le dijo a su manager: 'Primero voy a hablar con la periodista que llegó primero'. Y yo, imaginate, hacía un año que estaba en los medios. Buscó un sillón individual para él, otro para mi, le dijo: 'Sentante, por favor charlemos'. Esta maravilla hoy está guardada en un VHS", contó Valeria en diálogo con LMNeuquén.
Aunque en un principio tenía pensado estudiar abogacía, un encuentro casual con una excompañera de secundaria terminó torciendo su destino. "Yo quería ayudar a los que no tenían voz, siempre queriendo la justicia para los que no podían y me encontré con ella que me dijo que se había anotado en locución y dije ¿Qué? ¿Dónde? . Fui, me anoté y me cambió la vida. Luego escuché un TDK que grabé cuando era chica. Leía los diarios y decía 'Las noticias del día son'. Siempre busqué contar, comunicar, conversar con el otro... Así que agradezco haber seguido ese camino y a mi papá Tito y mi mamá Chabela que, tanto a mi como a mis hermanos, nos dejaron ser y que desde la hora cero me apoyaron para seguir adelante con lo que hasta ahora considero la mejor opción en mi vida: comunicar ", remarcó.
"Yo estudié locución en la Escuela Municipal de Neuquén a cargo de Rolando Juan de Dios, un gran amigo, referente y compañero de RTN. Ahí se encendió una chispa que nunca más se apagó", sostuvo antes de hacer un repaso por su raid mediático.
"Empecé el 17 de octubre de 1997, a los 23 años, en la radio rockera Ultra Vox, con Contraseña junto a Pablo López, hijo de mi queridísima Hilda López. Y el 6 de abril de 1998 arranqué mi primer programa sola. Se llamaba No harás de mi una santa porque los Rolling Stones acababan de lanzar el disco Bridges to Babylon con "Saint of me", el tema 8 de la placa", relató con precisión relojera.
"De Ultra Vox me fui en un salto profundo a Canal 7 de Neuquén, Canal 10 de Roca, Brisas, Radio 10, FM Punta, LU5 y LU19, donde me contrataron para cubrir las notas color en el Premundial de básquet que se hizo acá en el 2001. Era la única mujer periodista acreditada. Tuve la suerte de hacerle notas al mejor equipo de básquet de la Argentina, la generación dorada", subrayó.
"Agradezco a todos los medios en los que trabajé, casi todos. Por suerte elegidos y siempre me fui bien. Luego, en 2003, llegué a Radio y Televisión de Neuquén, donde empecé como informativista en radio. Después, cuando se renovó la televisión, empecé a formar parte como cronista y conductora de magazine, noticieros", enumeró antes de mencionar la gran perlita de su experiencia por la pantalla chica.
"Haber tomado por la solapa a Néstor Kirchner y quedar montada, cual tabla de surf, sobre una valla en el Cenotafio de Malvinas y que me responda y que quedara registrado gracias a un compañero que tenía la cámara prendida, fue un momento histórico", sentenció antes de dar más detalles del episodio.
"Año 2007, Néstor Kirchner Presidente. Acto en el Cenotafio. A los periodistas nos habían dicho que después de la presentación iba a dar una conferencia de prensa, que finalmente no se hizo. En ese ínterin, uno de mis compañeros me dice: 'ahí viene el Presidente. Y yo que mido 1,59, me estiro y quedo perpendicular a las vallas. Lo tomo de la solapa y le digo: 'Presidente, ¿cómo se siente al venir a este acto de Malvinas?'. Le pregunté otra cosa también, de un tema candente que no recuerdo ahora y me contesta: 'No será mucho señorita periodista'. Ahí le solté la solapa, me bajé y el camarógrafo, Imar 'El Tigre' Arancón, me dijo : 'Sos una grosa'", relató entre risas antes de que se le venga a la memoria el logro de haber estado cara a cara con Lalo Mir.
"Yo trabajaba en Canal 7 y además cubría las notas de las figuras de Rock & Pop que venían hacer sus programas a Neuquén. Y Lalo Mir no quería dar notas. Yo me fui volando al Hotel del Comahue, porque sabía que paraba ahí y pude entrevistarlo. Estuvimos como media hora hablando. Fue importante para mi. En ese momento el slogan de Rock & Pop era 'donde el rock vive' y el de Ultra Vox con mi voz decía: 'donde el rock no vive, pero pasa la mayor parte del tiempo'", recordó.
"Cuando empecé a laburar en periodismo, no me imaginé que me iba a dar tantas satisfacciones. Hablo de entrevistar a personas del petróleo, del mundo de la moda, de la monarquía. Nunca imaginé que se iban a ir rompiendo diferentes fronteras para seguir creciendo. ¿Qué me gustaría hoy? Tener el dinero disponible para subirme a un avión con Gus, mi amor, y cubrir un Grand Slam, la gira de una banda, un campeonato de Fórmula 1 y escribir desde lo que estoy sintiendo, desde ese lugar en ese momento, con toda la poesía que baje de mis dedos y se transforme en pluma", confesó.
"Cuando empecé a no creerle mucho a los políticos dije '¿por qué no me dedico al rock? Si tengo un público cautivo y si no, lo genero porque si hay algo que no me falta es deseo y actitud'. Y ahí comencé a dedicarme a lo que me gusta: la música", sintetizó a la hora de contar cómo encauzó su carrera.
"En el Valle siempre hubo periodismo rockero, desde antes que yo naciera, pero nunca estuvo tan en la gatera como está ahora. A mi me encanta ser madrina de un par de bandas que sonaron primero en Vale Todo, mi primer programa de rock puro que hice en Radio del Valle. Todo lo que estaba sonando en la escena local, tenía que pasar por el programa. Contacté a grupos que conocía, a otros que no y generé una base radial. No soy la única, ni lo seré, gracias a Dios porque somos muchos. No mencionar a Gabriel Ferreras es faltarle el respeto al periodista de rock local", resaltó para luego ponderar la huella que marcó con su envío.
"Con Vale Todo abrí un puerta en un horario que la rompía, con músicos ávidos de mostrar lo que estaban generando y un punto bisagra en Alto Valle con mucho punk rock, heavy metal, mucho de todo. Una usina urgente que yo estaba dispuesta a mostrar y de repente se abrió una puerta muy grande", manifestó Valeria.
En cuanto al público que la sigue, expresó: "A mi lo que me llena el alma es que venga un pibe o una piba y me diga 'gracias por pasar este tema en la radio'. Desde que empecé en los medios siempre respeté a la audiencia. Es gratificante que me escuchen los hijos o nietos de mis amigos y gente nueva que se copa con alguilen que no deja ser la misma fuera y dentro del éter, que simplemente tiene ganas de contar historias. Me encanta que me escuche gente que es más grande que yo, mi generación y almas nuevas".
"Para mí es importante hablar, que me paguen por hablar, respetándome siempre, sin ponerme nunca un pie en la cabeza. Que vengan referentes de afuera, piedras fundamentales del rock y que hayan pasado por cualquiera de los estudios donde laburé, con los compañeros que tuve -que me acompañaron y me dejaron ser-, es importante. Cualquiera que venga, desde Charly García hasta mi amigo Marcelo "Chelo" Ahumada, Marcelo Albornoz o Ailín Luz, a mi me explota el alma", aseguró la actual conductora de Vuelta al rock, el ciclo diario que se emite de 18 a 19 por RTN.
"La música forma parte de mi ADN", decretó Valeria. "Sé que en mi gestación hubo muchas canciones que se escucharon y que llegaron a mi oído. En mi casa siempre había música: en un cassette, vinilos, mi papá tocando la guitarra y otros instrumentos. Se escuchaba mucho Los Chalchaleros, Horacio Guarany, Valeria Lynch, Bee Gees, mamá fanática fundamentalista de Los Beatles, Palito Ortega. Por eso puedo no escuchar algunos artistas, pero nunca voy a dejar de respetarlos", agregó.
"El rock vino por el lado de mi mamá con Los Beatles y mi hermano Martín, que fue un referente. Hablo de Tincho Villalba, tal vez lo tengan como el artista de la ciudad", bromeó en alusión al creador de célebres murales y personajes que brillan en el Paseo de la Costa. "También mis primos, que son más grandes que yo. Con ellos escuchaba al Flaco Spinetta o Charly sin saber quiénes eran. Escuché a Sumo en la Isla Jordán sin saber quién era el pelado que estaba ahí re loco cantando. Yo tenía 12 años. Fue en la Fiesta de la Primavera de 1987. Fuimos a dar una vuelta por Cipolletti y de pronto '¿quién es ese pelado?'. 'Nada, una banda'. Y volvimos a la casa de mis abuelos. Había estado Sumo y yo sin tener idea de que era Luca Prodan y esa banda que fue la piedra fundamental en Latinoamérica", postuló y agregó a su repertorio de grupos que la marcaron por esos años a Los Redondos, Los Fabulosos Cadillacs y Soda Stereo.
"El metal entró en mi vida desde muy temprano también. La primera vez que escuché a Led Zeppelin a mis 13 años supe profundamente que era mi banda favorita de la historia. Sabía que en esos acordes estaba todo.. Y por supuesto los Stones, Motörhead, U2, Pink Floyd, Iron Maiden, Black Sabbath, un montón. Me va a dar bronca mañana acordarme de las que no nombré", concluyó.