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Larga vida al Extra Brut: ¿Cuáles beber en esta fiestas?

iete de cada diez botellas de burbujas que se descorchan en Argentina son de Extra Brut. Y con ese nombre, en nuestro país al menos, se inscribe una categoría de burbujas que calzan al paladar local como el mate y el asado: ni muy seco, ni muy dulce, ni muy ácido, ni muy amargo. En dos palabras: Extra Brut.

La categoría favorita de los bebedores es un invento local. Mientras que en el mundo se beben Brut y Nature en materia de Champagnes, fueron los mismos franceses que llegaron a la Argentina para hacer burbujas quienes lo inventaron: en 1960 Chandon Argentina lanzó al mercado su ya icónico Extra Brut inaugurando la cancha.

Sesenta años después, el gusto local está moldeado en este perfil de vinos. La mayoría ofrece un trazo entre frutal y levadural que gusta, pero sobre todo una boca que sin ser dulce halaga al paladar con cierto trazo goloso y frescura moderada.

Ahora bien, puestos a elegir con qué brindar en este 2020 que (por fin) se acerca a su final, se impone una buena botella de Extra Brut. En los diez que siguen ofrecemos alguno de los más ricos para una celebración íntima, pero también de los más amables al bolsillo.

Chandon Extra Brut ($518).

El espumoso más consumido de Argentina siempre es una apuesta segura, y en los últimos años aún más, desde que la casa afiló el estilo empleando Chardonnay y Pinto Noir del Valle de Uco y mejorando el trabajo de prensado en bodega. Rico sabor frutal, largo y equilibrado.

Toso Extra Brut ($380).

Toso es uno de los establecimientos pioneros en la elaboración de vinos espumosos en Mendoza. Con base Chardonnay, el enólogo Felipe Stahlschmidt elabora uvas de Barrancas, Maipú, con frescura moderada y buena mousse que repite los sabores de manzanas en compota y praliné de la nariz.

Bianchi Extra Brut ($464).

Bodegas Bianchi cuenta con una de las champañeras más importantes del país. Con Chardonnay y Pinot Noir elabora este Extra Brut en San Rafael con un trazo levadural combinado con ananá y cítricos maduros, cuyo paladar es seco y de burbuja fina.

Cruzat Premier Extra Brut ($616).

Cruzat es una referencia en materia de espumosos. Pinot Noir y Chardonnay elaborado con uvas de Luján de Cuyo, recuerda pan tostado y brioche con cítricos maduros que abren un paladar equilibrado, cremoso y vivaz.

Las Perdices Extra Brut Methode Champenoise ($750).

Bodega Las Perdices se ha convertido en un nuevo protagonista del mercado de las burbujas con una decena de etiquetas. Assemblage de Chardonnay y Pinot Noir con dieciocho meses sobre borras, el Extra Brut ofrece pan tostado, almendras y miel con un paladar amplio y sabroso.

Alambrado Blanc de Blancs Extra Brut ($650).

Elaborado con Chardonnay, recuerda a manzana verde, peras, ananá con una boca refrescante y llena de nervio, cuya mousse compacta y de burbujas vivaces le imprime carácter.

Dolores Extra Brut ($385).

Navarro Correas propone estas burbujas para beber sin preámbulos. Corte de Chardonnay y Pinot Noir del Valle de Uco, Mendoza, ofrece impronta frutal, de peras y manzanas, con frescura media y buena mousse. De rico regusto frutal, es un hit en las gamas accesibles.

H. Schroeder Extra Brut ($930).

Familia Schroeder tiene mano fina para las burbujas y es hoy el principal productor de burbujas en Patagonia. Corte Chardonnay y Pinot Noir, ofrece una aromática compleja que recuerda a brioche y tostados, con fruta pasa, compota de manzana y damascos. De sabor profundo y franco, con acidez vibrante, mousse delicada y lindo regusto final.

Costa & Pampa Extra Brut ($1338).

En Chapadmalal, a metros del Atlántico, Trapiche elabora este corte de Chardonnay y Pinot Noir mediante el método tradicional de crianza en botella. De aromática herbal y hasta vegetal con buena fruta blanca, miel y manteca sobre tostado sutil, resulta fresco y de buena mousse.

Casa Boher Extra Brut ($1200).

Corte de Chardonnay y Pinot Noir criado en barricas antes de la toma de espuma en botella, donde reposa por 18 meses sobre lías, es de un cobrizo piel de cebolla en color, con una aromática profunda de cerezas y guindas maduras, brioche y pan dulce. Amplio y franco, da un tono elegante.

El enólogo que no se equivocó

La categoría fue desarrollada por el Chef de Cave Renaud Poirier, primer enólogo de Chandon, quien interpretó el paladar Argentino de la década de 1960. En su visión, un pueblo que consumía mate amargo y vermouth, bebería unas burbujas que no fueran muy secas ni muy ácidas.