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Por Fabricio Abatte-abattef@lmneuquen.com.ar
La consagración y el reconocimiento lo alcanzó en River el Marcelo Gallardo entrenador. Pero la primera estrella en su envidiable curriculmun de DT la sumó en Nacional de Montevideo, primer equipo al que dirigió. Y un neuquino fue titular en buena parte del campeonato gracias a la enorme confianza que el Muñeco depositó en él, relegando incluso por momentos a una estrella internacional como el Chino Alvaro Recoba, aquel que le pegaba como los Dioses en la selección uruguaya y en el Inter de Italia. Y que es leyenda del Bolso, un grande del continente.
Ya pasaron casi 10 años y Matías Sosa, de él hablamos, se aferra a los "hermosos recuerdos" mientras no pierde el sueño de volver a "ser dirigido en algún momento" por Napoleón. Mientras tanto, el talentoso enganche que viene de ser campeón en el ascenso brasileño y al que la pandemia le jugó en contra repasa un par de anécdotas imperdibles con el héroe millonario.
"El recuerdo más lindo que tengo fue cuando llegué al club siendo un pibe y en el primer entrenamiento me subió al colectivo para ir a la pretemporada en Punta del Este. Con 18 años, empezando de atrás, cuando volvimos a Montevideo me llamó a la oficina y me dijo 'mirá que vas a jugar vos de entrada, confío en vos, en tus condiciones'. Que te lo diga alguién como él, aún me emociona. Me habló mucho y se la re jugó por la calidad de los cracks que había en ese Nacional", destaca quien integró seleccionados juveniles nacionales y en la región jugó oficialmente en Cipolletti.
"En mi puesto competía con una figura mundial como el Chino Recoba y con Horacio Peralta, que son dos ídolos del club, dos grosos en serio. Al Chino lo conocen todos, jugó en el Inter, en la selección uruguaya. Y Horacio Peralta estuvo en Quilmes, Inter de Italia, selección uruguaya y en Nacional mucho tiempo. Por eso digo que fue hermoso que Gallardo me transmitiera esa confianza de entrada. Y la sostuvo ya que me respaldó, fueron muchísimos partidos de titular, siempre jugué con él", valora el 10 que también defendió los colores de Colón de Santa Fe en Primera División e hizo inferiores en Estudiantes de La Plata.
Las cenas y la casa "roja y blanca"
Al ser compatriotas en el exterior, se forjó entre ellos una relación que iba más allá de lo estrictamente deportivo. Compartieron gratos momentos fuera del campo también. "Ir a comer con él y que toda la gente venga a pedirle fotos, es increíble. También he ido de invitado a su casa a cenar. Sorpresa cuando entré y tenía todo rojo y blanco, decorado con los colores de su amado River. Agradecido siempre al Muñeco, espero que el fútbol me regalé la chance de volver a tenerlo como técnico", reitera Matute, que a los 28 años tiene las mismas ganas que cuando daba sus primeros pasos en Sapere.
Para colmo eran vecinos. Y se permitían algunos gustos. "Asados, pastas, empanadas, de todo comíamos juntos. Vivía cerca de mi casa Marcelo y cuando no íbamos a comer afuera, me invitaba a su casa. Al principio estaba siempre en el mismo hotel, siempre juntos, unos fenómenos igual que Diego Placente con el que también coincidí".
Claro que no todo fue color de rosa en la interesante carrera de Sosa, la cuál también sabe de baches y altibajos. Es allí donde realiza una autocrítica quien hoy podría estar a otro nivel.
"Me quedé con la espina, tendría que haber sacado más jugo a ese momento, haber aprendido muchísimo más. Por ahí la inmadurez de la edad me jugó en contra en ese momento. Me encantaría tener esa oportunidad, por mi parte estoy buscando de crecer en mi carrera. Siempre llevo presente los consejos que me daba Gallardo".
"Casi me muero de vergüenza"
Y una anécdota más para el final. "El primer día que llego a entrenar, hablo con el Muñeco, me hacen cambiar e ir al vestuario con todos los monstruos que había en ese plantel y yo una timidez bárbara. No entrenábamos en el predio del club, sino que nos íbamos a otro lado en colectivo. Cuando subí la mayoría ya estaba acomodado y yo no sabía donde sentarme. No se si Fornarolli ó Viudez me dice 'sentate ahí, sentate ahí'. Me di cuenta que todos se entraron a reír pero fui y me senté... Y por allá veo que aparece el Chino Recoba con Peralta y Horacio le dice, 'mirá Chino te sacó lugar el pibe, si empezó así...'. Yo me pusé bordó, era una estrella Recoba y los otros 'matandose de risa'. No sabía como disculparme. El se puso serio pero en broma", culmina Sosa. El neuquino al que Gallardo le tiró la 10 cuando era un pibe y hasta lo invitaba a cenar.
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