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Las diferencias de Lucila

Fernando Castro

Pareció una declaración de coyuntura. Pero tiene la forma de una grieta: la senadora Lucila Crexell estuvo un par de horas con Jorge Sapag y dos días más tarde se diferenció del líder del sector político con el que llegó al Congreso: el senador del MPN Guillermo Pereyra. ¿Habrá sido casualidad? Difícil. Desde el entorno de la sobrina del gobernador dicen que no está cómoda. Y recurren al viejo argumento de las “diferencias metodológicas” para explicar ciertos resquemores. Uno de ellos radica en la omnipresencia sindical en la estructura con la que el petrolero disputará la conducción del partido. Pero estas hosquedades de la política con los gordos del sindicato no son el único factor que promueve las diferencias. Las miradas divergentes sobre Miguel Galuccio, el CEO de YPF, son otro motivo para la discordia, como emergente momentáneo o como cuestión de fondo. “No creo que Galuccio haya dicho eso”, dijo Crexell, apenas Pereyra afirmó que el titular de YPF le había confiado que quería destruir a las petroleras provinciales. “Construimos desde las diferencias. A veces estamos de acuerdo y otras no”, dijo la senadora sobre Pereyra, a la hora de los paños fríos. Esta última frase, que parecería una reivindicación de la construcción política, en el torbellino de la interna partidaria, tiene otro tinte. Crexell, dicen, también le cuestiona al secretario adjunto de la CGT Azopardo su “falta de códigos” en las críticas a Galuccio, al que ella le adjudicaría haber sido “uno de los que más hizo para que Guillermo presidiera la comisión de Energía del Senado”. Hace dos días Pereyra confirmó que aspira a que su compañera de fórmula para la Convención del MPN “sea una mujer”. ¿Le interesará a Lucila ser de la partida?