Las Grutas también se calienta al ritmo sexual

Muchos turistas no tienen pudor y hacen el amor en la playa.

Las Grutas.- Calor, muchedumbre, juventud, el relax propio de las vacaciones, alcohol y otras cosas suelen ser componentes que, aunados, expulsan las inhibiciones y detonan el deseo en cualquier sitio de veraneo.

Y Las Grutas no es la excepción. La salida del sol suele descubrir en su extensa la playa, o hasta el interior de las cuevas que dan nombre al balneario, a parejitas manteniendo fogosos encuentros luego de compartir la noche en un boliche o en un parador.

Hay montones de anécdotas que evocan testigos de esos episodios. Trabajadores y propietarios de los establecimientos que se encuentran montados en la arena, donde también las veladas festivas se extienden hasta el amanecer, pueden efectuar detallados relatos de las ardientes escenas contempladas.

Por lo general, los amantes suelen escabullirse ni bien el día comienza a irrumpir. Aunque en ocasiones también terminan vencidos por la modorra que sigue al clímax y se entregan libremente al sueño, hasta que los despiertan los rayos inclementes de la mañana y la llegada de la pleamar.

Como si hubiera un acuerdo tácito, nadie molesta a nadie; o si existieron inoportunos de la intimidad ajena, no trascendió. En cambio, sí se recuerdan incidentes en los que, en vez de aplicar técnicas de seducción, intentaron avanzar por la fuerza.

Eloísa Salas, responsable del local de la Séptima Bajada desde hace años, ha visto "de todo", le contó a este diario. Ese punto de la playa es el más escogido por la lejanía.

Salas afirma que todas las mañanas, cuando inician la atención al público, deben recorrer los alrededores del parador para recoger los vestigios sexuales. Encuentran cantidades de profilácticos y envoltorios.

"Eso está bien, porque significa que los chicos se cuidan", destaca la mujer, que se jacta de tener una mente abierta y no expulsar a los amantes de mala manera. Tienen un sereno con la instrucción de dejarlos tranquilos hasta que sacien la pasión, a no ser que cometan desmanes.

Por caso, al final de cada jornada deben retirar las lonas de las carpas que alquilan a los veraneantes; si no, aparece cada una ocupada. "Ya nos pasó, y cuando les pedimos que se retiren, se enojan", destacó.

Mientras no lo hagan en público...


Los policías saben de los encuentros sexuales que se dan en la playa, pero tratan de no interrumpir, indicó un oficial de la Comisaría 29. Sin embargo, vigilan que no expongan su lujuria cuando las familias llegan para disfrutar de la jornada.

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