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Las mujeres de la guerra

Dos películas retratan la vida de las enfermeras que estuvieron en la guerra y de cuatro madres que perdieron a sus hijos.

Los soldados heridos nos veían como su mamá”, me dijo en una entrevista una de las enfermeras que estuvo en el hospital de la Fuerza Aérea que se levantó en el aeropuerto de Comodoro Rivadavia durante la guerra de Malvinas. Recordaba la enfermera Alicia Reynoso que cuando se abrían las puertas de los aviones Hércules que traían a los soldados heridos, escuchaba un solo grito: “¡Mamá! ¡Mamá!”.

Alicia y sus trece compañeras eran la primera cara visible que ellos veían después del infierno que estaban viviendo. Ellas, como enfermeras, vieron a los muertos, a los heridos, a los chicos con los pies congelados, a los que estaban mal alimentados. Eran, para esos chicos de la guerra, el primer rostro que les hablaba y los contenía. Aprendieron a curarles no solo las heridas del cuerpo sino las del alma. Pero, terminado el conflicto bélico, fueron olvidadas.

Después de casi cuatro décadas de silencio, tres de ellas volvieron a los lugares donde vivieron aquel tiempo de guerra y heridas, que aún no cierran, para protagonizar Nosotras también estuvimos, un documental de Federico Strifezzo.

Esos gritos que pedían por sus madres se aferraban a las miradas de esa madre que sufría ante cada noticia que llegaba de las islas durante el otoño de 1982. Las voces de cuatro madres de los caídos en la guerra es el eje de otro documental, realizado por la rosarina Jimena Chaves. Matria viaja hacia el interior de esas cuatro intimidades que se reinventan “en un contexto de maternidad-despojo”.

Treinta y nueve años después, escuchamos a estas mujeres en tiempo presente, aquellas que curaban las heridas del cuerpo y del alma, y las que atravesaron su vida con la ausencia de un hijo.