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Las mujeres más brillantes ¿eligen no tener hijos?

Un polémico estudio argumenta sobre la desaparición del deseo maternal.

Londres
Un polémico estudio afirma que cuanto más alto es el cociente intelectual (CI) de una mujer menos hijos tiene. La tendencia tiene sus representantes famosas: las actrices Cameron Díaz, Renée Zellweger y Helen Mirren.  
El autor es Satoshi Kanazawa, investigador de la London School of Economics. Para realizar su trabajo, recogió datos de mujeres con o sin hijos y los resultados de los test de inteligencia que les hicieron durante la infancia, momento en el que estas pruebas se realizan en los colegios británicos.
Kanazawa llegó a la conclusión que “la media del CI de las mujeres que no han tenido hijos era de 105.3, mientras que el CI de las que han sido madres es de 101.7”.  La diferencia en el promedio es casi de cuatro puntos, estadísticamente significativa.
Entre las seguidoras de esta particular tendencia conocida en Estados Unidos como “No Kids” (Chicos No) se encuentra Cameron Díaz. “Tengo una vida increíble y, en cierto sentido, tengo la vida que tengo porque no tengo hijos. No creo que sea una obligación tener hijos y no creo que sea una obligación no tenerlos, simplemente me parecen opciones distintas”, explicó oportunamente.
A la “confesión” de Cameron se sumó otra celebridad del cine como Renée Zellweger: “La maternidad nunca ha sido una ambición para mí. Tan solo quiero ser independiente y ser capaz de cuidar de mí misma”. También la brillante Helen Mirren se incorporó oportunamente al grupo con un rotundo: “No tengo instinto maternal alguno”.
Para agregar más polémica, el autor del estudio aventura que si el descenso de hijos se produce entre las mujeres más inteligentes, el CI de la población mundial descenderá.
“Dado que las mujeres tienen un mayor impacto en la inteligencia media de las generaciones futuras, es previsible que se produzca una disminución de la inteligencia media de la población en los países industriales avanzados”, dice Kanazawa.
El autor del polémico estudio fundamenta además que “un hijo es caro, muy caro, y ya no es una inversión para la vejez”. Explica que las mujeres de hoy no vinculan su felicidad exclusivamente al hecho de ser madres. Al punto que en algunas encuestas se valora como negativo. Es que en muchos casos el hecho de tener hijos está asociado al abandono de la carrera profesional y con desarrollo personal.