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Las neuronas de Golombek

Fernando Castro

 

El viernes pasado por la tarde, el científico Diego Golombek estuvo en la Feria del Libro de Neuquén. Allí presentó Las Neuronas de Dios. En su libro, Golombek explica qué sucede en el cerebro de alguien cuando reza, profesa alguna religión, es un místico, un monje tibetano o, lisa y llanamente, tiene un sistema de creencias. Su muy buen libro habla de una ciencia de la religión. Es un tema hipercomplejo que Golombek vuelve accesible, como lo hace con cada una de las inescrutables aristas de la ciencia que se encarga de tocar. Parece tener una llave: su lenguaje. Las decenas de adolescentes que fueron a la presentación de su libro accedieron, con una mezcla de admiración y felicidad, a la posibilidad de transitar por los intrincados laberintos de la ciencia de una forma muy atrayente. Las ideas les llegaron en tono amigable, moderno, con un gran sentido del humor. Fueron unos cuarenta minutos. Al final, rompieron en aplausos. Unos cuantos de esos mismos adolescentes compraron el libro. Fue fuerte: un investigador científico erigido en una mezcla de héroe pop y rock star. Me quedé pensando en lo siguiente: mucho se habla de las dificultades de “la escuela” para retener a estudiantes. De los factores sociales y económicos que tallan en el abandono escolar. De lo que no se habla tanto es de cómo hacer para que las instituciones educativas, sin perder seriedad, estrechen su vínculo con los alumnos a partir de las nuevas formas de enseñanza. Pienso que un niño que va a la escuela debería tener tanto derecho a acceder al aprendizaje como a pasarla bien mientras asume conocimiento. Y que el desafío de modernizar la escuela es, también, el de modernizar su lenguaje.