Cada 17 de noviembre, por disposición de la Organización Mundial de la Salud, se conmemora el Día Mundial del Niño Prematuro. Según los estudios, uno de cada diez bebés nace en forma prematura, por lo cual, cada año, 15 millones de niños en todo el mundo nacen antes de cumplir 37 semanas en el útero materno. Esto constituye un problema serio y creciente porque el número de nacimientos prematuros está aumentando en casi todos los países del mundo.
Esta jornada busca concientizar y difundir los derechos del recién nacido prematuro, establecido por Unicef. Justamente la campaña de concientización está basada en el derecho número 8, que se basa en que la familia de un recién nacido prematuro tiene pleno derecho a la información y participación en la toma de decisiones sobre su salud a lo largo de toda su atención neonatal y pediátrica.
El año pasado, el Deliberante aprobó la ordenanza 13.601, que establece la adhesión a este día. En sus artículos, la normativa establece que durante estas jornadas, el monumento al General San Martín deberá estar iluminado de color violenta -símbolo de la prematuridad- en el marco de la actividad denominada “Saludo al mundo” que se realiza a nivel mundial. Sin embargo, la noche del viernes el céntrico monumento mostró su tradicional color azul. ¿Un olvido?, ¿un error?, ¿o el sistema no tenía luz violeta habilitada? La ordenanza también impulsa la realización de actividades gratuitas tendientes a generar conciencia, pero las únicas que se realizaron estuvieron a cargo de Salud de la Provincia.
Seguro sólo fue una confusión, porque no hace falta recordar que el cumplimiento de las leyes es para todos.
Una norma adhiere a recordar el Día Mundial del Niño Prematuro. Pero en la Muni se olvidaron.