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Las siete ferias barriales que agrupan a 273 vendedores

Funcionan de martes a domingo en los diferentes barrios de la ciudad.

ANDREA DE PASCALIS
depascalisa@lmneuquen.com.ar

Neuquén
El movimiento es intenso pero a paso lento. Los puestos de frutas y verduras están colmados, el resto más libre. Sin embargo, atrae a los compradores. Algunos vecinos pasan, preguntan y compran. Otros miran, se detienen y siguen de largo. En un punto estratégico de la ciudad, uno o dos días a la semana la vida cambia por unas horas y la plaza, que por la tarde es el centro de encuentro de los niños del barrio, se convierte en un hormiguero de gente que aprovecha para hacer sus compras con la llegada de los feriantes, los mismos que andan por toda la ciudad con sus puestos, en un circuito de ferias barriales que solo descansa los lunes.
Estos populosos espacios aparecieron después de que el viejo trueque se consolidara en una gran feria en pleno centro y que la de los domingos en Unión de Mayo se convirtiera en un punto de venta importante.
En la actualidad hay siete ferias barriales consolidadas y con vida propia. Entre todas suman 273 puestos que le dan trabajo diario a más de 300 familias. Un gran porcentaje de ellos también ofrecen sus productos los sábados y domingos en las dos grandes ferias, otro grupo se dedica a recorrer solo los barrios, y uno más reducido esta compuesto por vecinos que aprovechan la llegada de la feria para poner su puesto y vender algo.
El circuito de ferias barriales está delineado con exactitud y solo un día se descansa. La rueda comienza el martes y termina el domingo. No tienen nombres, pero se conocen con el nombre del lugar donde  se ubican. “El martes estamos en Combate de San Lorenzo, el viernes en la plaza de Racedo”, así las llaman y así las identifica la gente.
 
Historias
Los feriantes viven de eso, es su trabajo y aseguran que con lo que ganan pueden sostener a la familia. “Se vende bien; vivo con mis hijas y vivimos de esto. Tengo ropa interior y ropa de talles especiales, que por ahí en cualquier tienda te la venden mucho más cara y yo las ofrezco entre 120 y 180 pesos”, contó Karina, que empezó en la feria hace ocho años como empleada y poco a poco se independizó. “Con el tiempo me puse mi propio puesto. Eempecé con ropa usada, hebillas y después fui sumando cosas. Empecé cuando mi hija tenía dos años, hoy tiene nueve”, recordó y relató que antes viajaba a Buenos Aires para comprar mercadería, pero que hoy prefiere hacerlo en los mayoristas locales.
Todos señalan la de Gran Neuquén Sur (Novella y Racedo) como la mejor. Aunque también aclaran que si de ventas se trata, la que se encuentra en el tope semana a semana es la gran feria de la Plaza de Boca, la de los domingos en Unión de Mayo (ver aparte).
Gabriel, que vende CD y videos desde hace seis años en todas las ferias, contó que el nivel de ventas tiene mucho que ver con “cómo anda el país”. “Se nota cuando están mal las cosas”, dijo, aunque reconoció que se vende bien y que para ellos es importante la presencia de los puestos de frutas y verduras. “La gente viene a comprar algo para comer y después nos compra a nosotros. Siempre se llevan algo para escuchar o ver”, afirmó.
Cada uno de los puestos tiene su lugar delimitado en el piso. Los feriantes están organizados y en cada plaza hay un coordinador que cobra un monto para pasar el día. “La de Alto Godoy es la única en la que ponemos a colaboración. En el resto pagamos un monto fijo, pero nos cobran para que después el predio quede en condiciones. Con esa plata ellos tienen que mantener el lugar”, describieron los feriantes.
Las historias son muchas. Oscar y Carmen llegaron a este rubro luego de que él se quedara sin trabajo por un problema en sus manos. Hoy tienen un puesto grande de ropa interior y medias.
“Acá la gente busca precio. Si les gusta, está bien, pero lo más importante es el precio. Tenemos clientes de siempre aunque siempre hay clientes nuevos”, relató Carmen. “Si tuviese que elegir, preferiría trabajar en un lugar en blanco, pero por mi problema en las manos es imposible. Por eso estoy acá”, agregó Oscar.

Las grandes, dos casos especiales

Neuquén
Las dos grandes ferias de la ciudad son la del Parque Central, que funciona los sábados, y la de Unión de Mayo, que abre los domingos. La primera es la única que está regularizada por la comuna neuquina y es la que en poco tiempo hasta se podrá pagar con tarjeta de débito y crédito. La otra, ubicada en el espacio público conocido como “Plaza de Boca”, es la más popular, la que más feriantes tiene y en la que más vecinos compran. Además, según el relato de los que trabajan en el circuito de ferias de la ciudad, ésta es la mejor para vender.
Las dos son muy concurridas y tienen una dinámica distinta a las barriales: en ellas se forman largas colas para poder comprar, sus trabajadores no necesariamente son de la ciudad y la diversidad de productos es más variada.
Por la Central pasan cada sábado unas 5 mil personas y tiene 470 feriantes fijos; por la del Oeste circulan unas 7 mil personas y cuenta con 400 feriantes fijos y unos cien fluctuantes, ya que este espacio, al no estar regularizado, permite que se incorporen cada domingo diferentes trabajadores. Estos puestos están libres y el que llegan a horario puede ocupar el lugar y vender lo que tenga ese día.