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Las terribles e imperdibles confesiones del sobrino de Maradona

Este sábado Diego cumpliría 61 años. Diego López Maradona recuerda cómo le salvo la vida a él y a un ex selección que casi se suicida, por qué Rocío Olivo fue "lo peor que le pasó" y otras frases resonantes.

Hace 61 años nacía Diego Armando Maradona, el mejor futbolista de todos los tiempos. En diálogo con Infobae, Diego López Maradona, hijo de Ana, hermana mayor de Diego, recordó a su tío y admitió: “Él me salvó la vida. Yo estuve enfermo de leucemia y pagó mi tratamiento, que fue mucho dinero. Pero no solamente a mí, sino a muchos ex compañeros que tenían problemas con sus hijos y él lo ayudaba con dinero”, explicó su sobrino, quien está radicado en Houston desde hace 25 años.

Desde Estados Unidos también confesó la división que generó en la familia su fallecimiento, el último encuentro que tuvieron, quién fue la mujer de su vida, el daño que le generaron los diferentes entornos a la largo de su carrera y por qué “Rocío Oliva fue lo peor que le pasó en su vida”.

Aquí lo más jugoso del reportaje:

-Este sábado cumpliría 61 años tu tío. ¿Qué recuerdos tenés de sus festejos de cumpleaños?

-Su último gran cumpleaños lo hicimos en Sinaloa, el 30 de octubre de 2018. Fue espectacular. Estuvo el boxeador Julio Cesar Chávez, quien le regaló unos guantes autografiados y una chamarra. Se armó un escenario donde tocó una banda musical. Fue invitado todo el plantel de Dorados, club que él dirigía. Hubo amigos, fue Hugo Maradona, uno de sus hermano, que vive en Nápoles. Viajó mi tía Lily, una de sus hermanas. Yo fui con mi hijo desde Houston y Diego estaba acompañado de Rocío Oliva, que fue lo peor que le pasó en su vida. Además, se encontraba Matías Morla con sus allegados. Pelusa la pasó bien, estaba feliz y cada cumpleaños lo disfrutaba a full. Ese último lo disfrutó de una manera especial.

-¿Fue la última vez que lo viste?

-No, hace dos años fue la última vez que nos vimos. Yo estaba en Houston, Estados Unidos, y me llamó para Navidad de 2019 y me preguntó: “¿Qué haces ahí?”. Le respondí: “Estoy acá, pasando las Fiestas con mis dos hijos". Yo me acababa de divorciar hacía muy poco. Entonces, me dijo: “Venite a México a pasar Año Nuevo conmigo porque será el último que pasaremos juntos” y le contesté: “No, tío, ¿que estás diciendo? Deja de decir pavadas”.

-¿Viajaste a verlo?

-Sí, me insistió: “Tenés que venir sobrino. Te voy a mandar los pasajes para vos y tus chicos”. Viajé el 25 de diciembre de 2019 rumbo a Sinaloa. Festejé fin de año y me quedé hasta el 15 de enero de 2020, que fue la última vez que nos vimos. Él presentía que le quedaba poco tiempo de vida y me hizo ir para pasar las últimas fiestas junto a él. Cuando quise viajar hacia Argentina a verlo, no pude hacerlo porque arrancó la pandemia.

-¿Cómo fue ese último festejo de fin de año?

-Muy felices, todos juntos. Estuvimos haciendo karaoke hasta largas horas de la madrugada porque le gustaba mucho cantar y desde chiquito cantábamos juntos. Me acuerdo de un viaje a Mar del Plata que hicimos junto con Claudia Villafañe. Nos pasamos todo el viaje cantando canciones. Después de esa vez, se hizo rutinario cada día que nos juntábamos. La alegría de él pasaba por cantar y escuchar música. Por eso, la última vez cantamos toda la noche. Ese es el mejor recuerdo que tengo y lo quiero recordar de la mejor manera.

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-¿Pudiste darle el último adiós?

-No todavía. Tuve la oportunidad de viajar el día que falleció desde los Estados Unidos hacia Buenos Aires y dije que no. Es más, Claudia fue la que me llamó y me dio la noticia de su fallecimiento. Me dijo: “Si querés venir, tenés los pasajes para viajar esta noche”. Le respondí: “Te agradezco, pero no”. Deseo guardar los mejores recuerdos de mi tío y no lo quiero ver adentro de un ataúd, no lo soportaría. Me quiero quedar con la última imagen de él sonriente y feliz, diciéndome las cosas que sentía y cagándome a pedos; remarcando las cosas que hacía mal.

-¿Quién fue el amor de su vida?

-Claudia fue el amor de su vida, a quien amó hasta el último día de su existencia. Una día que estábamos charlando, le pregunté: “¿Sos feliz?”. Me respondió: “No lo soy. Fui feliz, pero perdí a mi gran amor. Soy culpable de haber perdido a Claudia y nunca más me voy a enamorar”. Yo a ella se lo dije, pero sé que esta todo bien entre nosotros, a pesar de no tener comunicación. También, con Dalma y con Gianinna.

-¿Es cierto que tu tío te salvó la vida?

-Sí, es cierto. Ahora lo están juzgando por Mavys Álvarez, la cubana que salió a hablar hace una par de meses. No saben quién es verdaderamente. Diego me salvó la vida. En el momento que más lo necesité, estuvo presente.

-¿Qué hizo por vos?

-Yo dejo de jugar al fútbol profesionalmente y empiezo a trabajar. Ahí, me quedo sin seguro médico. En ese preciso momento, me agarró leucemia. Entonces, fue al mejor centro especializado en Houston y me dijeron que tenía que pagar 250 mil dólares para entrar y hacerme el tratamiento. Yo no llegaba a juntar esa plata. Entonces, Diego llamaba todos los días preguntando por qué no me trasladaban al hospital. Fue ahí que mi ex mujer le dijo: “No llegamos a cubrir el dinero que necesitamos para el tratamiento”. Inmediatamente, mi tío le respondió: “¿Dónde hay que mandar la plata? Ya lo hago”. Envió todo el dinero el mismo día y me metieron en el hospital. En un mes, me pararon la enfermedad.

-Estuvo en el momento que lo necesitaste…

-Sí, aparte muy pendiente de mí, con llamados por teléfono todos los días. Teníamos una relación muy buena y lo seguía para todos lados. Viví a su lado en España cuando jugaba para el Barcelona y estuve con él en Napoli. Además, lo acompañé en Dubai y en Sinaloa, México. Cuando debutó como técnico de la selección argentina en Glasgow, Escocia, fui a darle mi apoyo y lo acompañé. Después, jugaron en Marsella y estuve con mi familia respaldándolo. Donde iba, yo estaba.

-¿Cómo era Diego desde lo humano?

-Una persona espectacular. Aparte de ser mi tío y amigo, era muy humano. ¿Sabés a cuántos hijos de ex compañeros le salvó la vida? Ayudó a tanta gente... Era una persona que si vos le decías “necesito tal cosa”, te ayudaba, o te lo hacía llegar de una u otra manera. Hubo un compañero de la selección argentina que quiso suicidarse y estuvo presente para evitarlo.

-¿Pedro Monzón?

-Sí, estuvo a su lado, Pedro no lo hizo y hoy tiene tatuada la cara de mi tío. Diego Maradona era un tipo solidario. Buen hijo, buen tío y hermano, además de buen amigo. La palabra amistad significaba muchísimo en su vida. Lástima que los que se acercaron a él diciendo que eran amigos nunca lo fueron, eran “los amigos” del campeón. Creía ciegamente en ellos y dejó la Selección por uno de éstos, porque lo consideraba un amigo, pero no lo fue.

-¿Por Alejandro Mancuso lo decís?

-Sí, por él lo digo. Muchas cosas que salieron a la luz son ciertas y se la jugó por Mancuso, dejó hasta el seleccionado, que era su vida y su pasión. Recuerdo que le dijo a Julio Grondona, ex presidente de Asociación del Fútbol Argentino, que si no quería a Alejandro daba un paso al costado. Y así fue. Si hubiese sido otra persona, hubiera aceptado la salida de Mancuso. Sin embargo, priorizó la amistad antes que el trabajo y dejó su cargo. Después, se fue a Dubai, donde no le fue bien, pero se arrepintió de algo.

-¿De qué?

-En su momento me lo dio a entender con un consejo que me dio como tío: “Yo quiero que vuelvas a vivir a la Argentina para estar cerca de tu familia; de tu mamá, de tu papá y de tus hermanos”. Y agregó: “No te equivoques como yo lo hice. Yo no tenía la necesidad de trabajar, pero por el hecho de estar activo y de querer estar cerca del fútbol, acepté el desafío de ir a Emiratos Árabes Unidos y descuidé a mis padres”.

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