El clima en Neuquén

icon
22° Temp
58% Hum
La Mañana Centenario

Las tiendas icónicas de Centenario, a 100 años de su fundación

Swietarski fue uno de los locales que marcó una época en la ciudad.

La ciudad de Centenario está próxima a cumplir 100 años en los primeros días de octubre y en su celebración se evocan los recuerdos y las vivencias de sus pioneros. Historias de valor, coraje, amarguras y sinsabores, pero nunca de resignación.

Los antecedentes previos a la fundación de la ciudad, se remontan al 11 de octubre de 1922, cuando adoptó el nombre de “Colonia Sayhueque” pasando dos años más tarde en 1924 a denominarse “Colonia Centenario”.

Te puede interesar...

Una acción mancomunada de sus primeros pioneros había llevado a oídos del entonces Presidente Hipólito Yrigoyen, que juzgó oportuno el petitorio de crear una colonia agrícola. Con anterioridad, la construcción de Dique Ballester (llamado primigeniamente Dique Contralmirante Cordero), que regulaba el caudal del Río Neuquén, había permitido la planificación de un área productiva, alentada por los avances tecnológicos en materia de canalización y riego.

La historia de los negocios y comercios de las ciudades es una de las páginas más atrapantes de la historicidad urbana, dado quizás por la memoria afectiva con que se los relaciona y recuerda, en interacción con la vida cotidiana junto a los rituales sociales de “los mandados”, “la yapa de vueltos” y “las libretas de almacén”, que hacían posibles en muchos de los casos el sostenimiento de la economía familiar. El tendero o “el señor de la tienda", como se lo solía llamar, oficiaba de consejero de marcas, administrador de créditos mensuales y cómplice de los más pequeños a quienes gratificaba con el dulce tesoro de los caramelos.

La tienda Swietarski fue uno de esos negocios en cuyos salones los vecinos de Centenario hicieron cola esperando su turno, mientras se tratabantemas de actualidad, comidillas barriales y novedades de la pujante localidad, cuyas chacras iban cediendo su espacio a lo que con el tiempo se convertiría en la gran ciudad que es hoy. Uno de los descendientes de aquellos precursores es Juan Carlos Swietarski.

1609958_10203644102077539_9016817319597584765_n (1).jpg

Cacho Swietarski, como lo conocen sus amigos, nació en Centenario en 1952, está casado, tiene dos hijos y cuatro nietos. Se dedica al comercio exterior hace ya varias décadas, pero está vinculado a la actividad comercial desde 1974, año en que se convirtió en un emprendedor independiente, después de haberse desempeñado con anterioridad como empleado del Banco Nación.

Su especialidad en el mundo comercial es la juguetería y los artículos de cotillón, importando productos desde China, lo que lo llevó a visitar el lejano país oriental para establecer vínculos y contactos comerciales. Esto le permitió generar una red de distribución de productos en toda la Capital Federal y el interior del país. Tras cerrarse las importaciones reconvirtió su actividad hacia la fabricación local de cotillón, lo que constituye su actual ocupación.

“Mis padres nacieron en Polonia, Alberto Swietarski en 1910 y mi madre Aída en 1919. Se conocieron cuando mi padre ingresó al país en 1943 y al poco tiempo se casaron, viviendo por un breve lapso de tiempo en Buenos Aires. Posteriormente se mudaron a Centenario, llegando en 1948, año en que nace mi hermano mayor y en que comienzan su trayectoria comercial, en aquella ciudad en la que estaba prácticamente todo por hacer y con muchas dificultades como las de no tener agua corriente, gas, ni mucho menos luz", contó a LMNeuquén.

Con muchísimo sacrificio, pero también mucha felicidad, dieron inicio a su actividad de comercio. Abrieron su primera tienda en un momento en que había muy pocas. El negocio que abrieron fue de ropa para hombre y mujer, calzado y todo lo que componía por lo general el rubro de la vestimenta. Además, se agregó la venta de artículos para el hogar con un desarrollo continuo y exitosos.

"Hace un año cuando me dijeron que era el Aniversario n° 99 de Centenario, me empecé a preparar para la celebración, porque haber nacido allí y ser hijo de pioneros me pone muy orgulloso. Ya tengo comprado mis pasajes para ir a participar de la fiesta y encontrarme con tanta gente que no veo hace tantos años. Pensar que éramos la “Colonia Centenario” o hoy somos la “Ciudad”, siempre “Tierra de pioneros y de la mejor manzana” como decía el cartel de entrada cuando yo era chico", contó.

"El Centenario de mi infancia, es en mis recuerdos mis juegos y mi escuela, con todos los amigos de aquellos populosos barrios, con los cuales seguimos estando en contacto y manteniendo relación. Como es el caso del Dr. Oscar Umar, que hoy se encuentra retirado de su actividad y está viviendo en Neuquén y a quién cada vez que vuelvo lo invito a que vayamos a recorrer Centenario de punta a punta para revivir anécdotas. Solíamos jugar a la pelota hasta muy tarde, en esa época en que nuestra cancha abarcaba la longitud de vereda a vereda y en unos partidos bárbaros que deteníamos solo cuando nos llamaban para almorzar o cenar", dijo Cacho.

Swietarski hizo la primaria en la Escuela N° 109, de la cual recuerda a su primera señorita que les enseñaba con tanto cariño. "Por ese entonces no contábamos con tantos lujos, ni hablar de la televisión, sólo la radio en la que escuchábamos algún programa cómico o los domingos los partidos de fútbol que nos apasionaban. Aunque, también íbamos al Cine de Savrón y nos veíamos las cuatro películas de la Matiné. El domingo era el día soñado para pasarla bien en el cine”, añadió.

El cine de los hermanos Juan y Néstor Savrón fue un emprendimiento también pionero para la época, con salas en Centenario y en la localidad de Cipolletti, General Roca y Cinco Saltos, llegando a presentar en vivo números nacionales e internacionales de excelencia dentro de los cuales podemos citar como ejemplo a Paco de Lucía.

“Recuerdo muchos otros negocios de aquel Centenario de mi infancia – continúa Juan Carlos- como por ejemplo la Librería donde íbamos a comprar los útiles escolares, pero en el que también vendían las revistas de historietas mexicanas “Novaro” y además juguetes porque era como la juguetería del pueblo en realidad. En el año 1962 llené mi primer álbum de figuritas “Crack” y me gané una pelota de fútbol en el negocio Don Perticone, ahí dejé mi álbum y a los dos meses me llegó la pelota", contó

En su recorrido nombra la Panadería de Don Ortuño, que quedaba a una cuadra de mi casa, el Bar Navarrete, que tenía como amigos a Pipi y al Negrito que eran los nietos del dueño, y Egea, que era la competencia. "La tienda que era la competencia del negocio de mis padres era “Casa Umar”, tío de mi amigo Oscar. No me olvido de la Cooperativa, que todo pueblo la tiene y Centenario no era la excepción. El “Club Centenario” al que en mi adolescencia iba a bailar todos los sábados. Allí tocaban unos amigos que había formado un conjunto musical llamado “Libra Esterlina” y en el que algunas veces, me toco suplir al tecladista original en algunos shows. Otra de las bandas musicales era “Manzana Verde”, dijo.

"Cuando se realizó la ruta Neuquén-Centenario, mis padres tuvieron que trasladar el negocio, lo que les ocasionó una depresión importante, tanto anímica, como comercial. No obstante, decidieron apostar a un nuevo emprendimiento y a no bajar los brazos. Fue así como abrieron otro local en la ciudad de Cutral-Co, en la Avda. Roca 679, poniéndole el nombre “Tienda Cachito” que es el sobrenombre con el que me conocen aún en la actualidad. Era una etapa de esplendor la que vivía esa ciudad en aquel momento. La actividad petrolera atraía a todas las compañías nacionales y extranjeras y con ellas a gran número de operarios y profesionales del rubro. La tienda se sostuvo como un negocio fructífero en una perspectiva de crecimiento constante casi hasta los últimos días de mi padre, en los que estuvo al frente del mismo", contó Cacho.

"Aunque a los 12 años me enviaron a Buenos Aires para que realizara mis estudios secundarios y después los universitarios, nunca dejé de volver a mi Centenario Natal”, agregó.

La inmigración judía en Río Negro y Neuquén debe entenderse en el contexto del auge del modelo agro exportador que tuvo como una de sus consecuencias la gran migración de personas que llegaron a nuestro país a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, desde diferentes lugares del mundo –principalmente de Europa- cuando Argentina era una nación muy próspera. Además, hay que tener en cuenta que al ser un país con extensiones enormes y escasamente poblado, lo que generó la administración de políticas de aceptación de inmigrantes motivando la venida de gente de todo el mundo a la Argentina como bien los libros del Profesor Ricardo Koon “Pioneros Judíos del Desierto”.

Muchas familias judías llegaron a la zona por parentesco, por amistad con otras familias locales que favorecieron su venida y asentamiento y que les habían contado de las bondades de esta tierra en la que, a pesar de tener que soportar un frío enorme y terribles vientos, era un lugar donde se podía progresar y así vinieron los primeros comerciantes judíos. Las opciones que les quedaban era dedicarse a algunos oficios como, por ejemplo, tenderos, sastres, colchoneros y algunos pocos que estaban en mejor posición eran prestamistas o banqueros, pero no los dejaban hacer otra cosa, mucho menos tener un campo propio, aunque excepcionalmente algunos llegaron a trabajar la tierra.

Centenario celebra su Aniversario y con los colores de su aldea pinta una historia enteramente universal.

Lo más leído

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario