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Llegó a Neuquén apostando al amor y se reinventó diseñando pijamas

Daniela Guerra contó cómo nació su emprendimiento que, en el último tiempo sumó prendas de lencería y trajes de baño.

Cambió el mar por la barda para jugársela por un sentimiento. Para darle revancha a un amor que había quedado como cuenta pendiente. Unos meses antes de que el coronavirus trastoque la vida en casi todo el planeta, Daniela Guerra llegó a Neuquén apostando a una vida en pareja, tras un distanciamiento de cinco años.

"Con Seba nos conocemos desde los 16 años. Somos los dos de Necochea. Tuvimos una relación muy linda allá, durante un montón de tiempo. El tema fue que yo trabajaba mucho, él también y, como no compartíamos mucho tiempo, decidimos separarnos. Después él se vino a vivir a Neuquén a probar suerte, comenzó a trabajar en una empresa petrolera y le fue súper bien", comenzó contando Daniela en una charla con LMN.

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Años después el destino los reencontró y se animaron a no dejar pasar la oportunidad y apostar por una vida juntos. "Así fue como decidí dejar todo y venirme", agregó la joven de 36 años que, una vez instalada en la ciudad, comenzó a pensar en un proyecto laboral propio.

Inspirada por las enseñanzas de su abuela, la mecha se encendió por el lado de la confección y se potenció con su faceta autodidacta nutrida con una serie de cursos vía internet. "A mi siempre me gustó coser. Mi abuela Nilda me enseñó a tejer y a coser a mano. Me acuerdo que de chica yo me hacía mis bolsos de jean. Así que me puse a estudiar un poco. No quería ser empleada de comercio otra vez como lo fui durante diez años en Necochea", postuló.

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"Como estaba sola en casa porque Seba trabaja todo el día, 14 por 7 en el campo, yo miraba mucho Youtube o me anotaba en algún curso online. Copiaba, iba aprendiendo, modificando y así prendí a hacer mi propia moldería. Y cuando empezó la pandemia comencé a hacer barbijos para vender a través de las redes", contó.

De los tapabocas, pasó a diseñar bombachas. "Me costó un montón aprender a elastizar, no fue fácil para mi", reconoció. "Un día una vecina me sugirió que hiciera pijmas. Yo pensaba, ¿a quién se los voy a vender si no conozco a nadie acá?", recordó sobre los inicios en los que las dudas se fueron despejando con el hacer.

"En ese momento no se podía circular así que mi marido se encargaba de comprarme las telas porque él tenía permiso. Lo bueno fue que el primer pijama que publiqué en las redes hizo que no me dejara de sonar el teléfono. Para mi era un montón. Desde ahí empecé a fabricar cada vez más, algunos a pedido", relató.

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Ya con un stock de prendas de descanso, Daniela encontró en las ferias de diseño un espacio para ampliar el margen de conocimiento de su marca -Dany Desing- y entablar un contacto más estrecho con el público. En Ohlalá conquistó a un grupo de mujeres que al día de hoy continúa demandando sus diseños tanto para ellas como para regalar.

"El 8 de marzo del 2021 fue mi primer feria Ohlalá. La verdad es que me dio un empujón tremendo. Ese espacio me abrió muchas puertas. La mayoría de mis clientas me conocieron ahí. Actualmente yo hago showrooms en mi casa y, si bien me convocan a otras ferias, yo sigo en Ohlalá porque mi clientela está ahí. Ellas saben que ahí siempre me van a encontrar", manifestó.

A lo largo de dos años intensos, Daniela no solo comenzó a abordar otro tipo de prendas, sino que también expandió su accionar incursionando en el manejo de redes sociales para promocionar su propuesta, además de abrir su tienda online.

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Actualmente ya no hace diseños a pedido, sino que decidió estandarizar su producción para poder contar con un stock permanente. No obstante incorporó nuevos talles. "Yo había arrancado con talles pequeños - S y L-, y luego fui agregando otros más grandes. Hoy tengo hasta el talle 50, que es un doble XL", indicó.

"Mi estilo es muy romático. Amo el rosa, me gustan mucho las flores, los colores pasteles. Los pijamas los empecé a hacer con modal soft, una tela súper suave y elastizada y ahora incorporé microtrul plumético para lencería. Algunos estampados, otros con brillos. Son prendas súper delicadas", precisó al describir sus diseños y antes de enfatizar que, para marcar la diferencia, encarga la sublimación de rollos de tela con estampas elegidas o ideadas por ella.

"Voy de a poco. Me gustaría que Dany Desing crezca más, pero como aún no tengo pensado sumar a alguien más, me manejo así, con cautela, de a poco. Muchos creen que somos cinco o seis trabajando y no, estoy yo sola frente a todo, trabajado en mi casa", advirtió. "Solamente cuento con una amiga de Necochea que desde hace tres meses me ayuda con la tienda online y un chico al que le encargo las fotos", agregó.

Organizarse para poder responder a la demanda requirió de cierto aprendizaje, planificación y templanza. "Durante el primer tiempo estaba muy estresada. Eran las 12 de la noche y yo estaba cociendo. Mi marido me decía que siguiera al día siguiente y yo le decía que no, preocupada por las entregas. No quería fallarle a nadie. Hoy en día ya encontré la forma de administrarme económicamente y de manejarme con los tiempos", señaló.

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Contenta con el auspicioso escenario que desde que llegó le está brindando Neuquén, Daniela continúa trabajando con la idea de contar en un futuro con un espacio propio para tener un showroom con horarios establecidos, donde además de confeccionar y diseñar, sus clientes puedan ir a probarse las prendas y comprar.

"Yo amo esta ciudad porque me abrió las puertas a un montón de cosas. Necochea es una ciudad más chica y la gente no es de comprar. Acá son más compradores o por ahí les gusta las cosas más exclusivas. Hay un gran mercado", concluyó.

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