Toda persona que lleva adelante un emprendimiento, un negocio, una empresa tiene referencia cierta sobre el costo que le demanda la producción y en base a ello pone el precio para su venta. Esto ocurre en el mercado habitualmente, y luego su expansión va de acuerdo con lo que pide el mercado y sobreviene la oferta y la demanda. Pero en el caso de la fruticultura, esto no se viene dando así en los últimos años. Previo a cada cosecha, los gremios llevan adelante sus paritarias para el salario de los trabajadores rurales, empacadores y de los frigoríficos. Las empresas de transportes acuerdan el precio del flete. Al igual que los proveedores de los insumos. "¿Y nosotros para cuándo? Somos el último orejón del tarro, los pavos de esta película". Estas son algunas de las expresiones de nuestros chacareros.
Si el produc-tor no sabe cuánto le van a pagar su fruta, endeudarse podría significarle un quebranto.