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Lo marginal y los barrios vip

Neuquén capital está rematando el único recurso no renovable que tiene: la tierra. Allí en lugares donde hace años había médanos, jarillas y arenales hoy se erigen grandes proyectos inmobiliarios de edificios y barrios cerrados. El tema tiene su lógica y no es novedad pero pone sobre el debate las condiciones ambientales en las que se están desarrollando estas megaconstrucciones. Uno de los objetivos que podría cumplirse dentro de menos de dos años será unir las localidades de Centenario y Neuquén a través de una calle interna, que pueda descomprimir el tránsito de los vecinos que viven en los barrios más exclusivos. Informalmente se la llama “la ruta de los countries” y está planificado que la hagan las mismas empresas privadas y desarrolladoras de loteos. La empresa Arco SRL ya había intentado hacer algo en las bardas cercanas a Rincón de Emilio, pero con un condicionante judicial. La misma empresa también comenzó un proyecto vial en las bardas del barrio Nueva España. Más allá de la discusión política, las grandes compañías no dejaron nunca de construir más zonas residenciales, donde los lotes no bajan de los 400 mil pesos. En la misma línea, la capital neuquina crece hacia arriba y las opciones para comprar un modesto departamento tampoco perforan el piso de los 80 mil dólares. Ya se ha dicho que, como contraste, la ciudad tiene otra cara, mucho más pobre y densa donde la marginalidad y el delito son moneda corriente. El doctor en historia Joaquín Perren tiene una línea de investigación sobre Neuquén denominada “Derecho a la ciudad”, de donde se han nutrido también campañas políticas. Será tal vez el momento de saber si algún día se aplicará.

La ciudad remata sus tierras más caras. Crece hacia arriba al calor de las inversiones y los barrios marginados.