El equipo de una provincia con escasa tradición futbolera debutó en la A. ¿Se le dará a Neuquén algún día?
La sana envidia que generó ver a Patronato por la tele el sábado en la elite del fútbol no debe quedar en eso. Hay que ir más allá e indagar cuál fue la fórmula. Desde el modesto club entrerriano se encargaron de develar la receta: trabajo serio y largo (arrancó en el Argentino B y sufrió algunas frustraciones), un apoyo político que puede resultar polémico (Urribarri brindó el sostén) y un acompañamiento popular que sin llegar a los niveles de Santa Fe, Rosario o Tucumán siempre resultó de aceptable para arriba. ¿Se podrá imitar acá? Lo cierto es que la Patagonia jamás contó con un representante en la máxima categoría del fútbol argentino (Cipolletti y Deportivo Roca jugaron varios Nacionales, y Alianza de Cutral Co llegó a enfrentar a Boca en una Liguilla Pre-Libertadores). Ojo, Neuquén lejos está de ser la única provincia que nunca vivió esa hermosa experiencia. Tampoco tuvieron el privilegio Formosa, Catamarca, La Pampa, San Luis ni las del sur argentino, como se expresó anteriormente. Y otras plazas como Misiones o Salta disfrutaron de un paso fugaz. Soñar no cuesta nada, dicen. Una región de lujo merece algún día también ser de Primera...