El candidato del FpV, Daniel Scioli, salió a bancar al pollo de José Alperovich en Tucumán y le pidió a Mauricio Macri que acate la voluntad popular. La diferencia lograda (54% Manzur, contra 40% Cano) era demasiado alta como para endilgarle esa victoria al fraude y pedir que se anulen las elecciones.
Pero junto con los hechos y las conmociones –primero fueron las inundaciones y ahora la ira tucumana– asomaron las dudas. ¿Podrá Daniel Scioli salir indemne del estado de crispación social que lo persigue, paradójicamente, desde el día en que ganó holgadamente las elecciones primarias?