La semana cerró con un episodio histórico en Río Negro, luego de que la defensora del Pueblo pusiera en tela de juicio las decisiones del Ministerio de Familia. El ministro se presentó con un informe que expuso durante catorce horas ante los miembros de la Legislatura, quienes escucharon sus explicaciones sobre las decisiones tomadas en el área.
Los hechos pusieron en alerta a cada sector.
El oficialismo rechazó las acusaciones de la correligionaria por esconder “intenciones políticas”. “La denuncia mediática no ayuda, al menos no en el área social”, afirman. “Es bueno poner el ojo para detectar irregularidades. Pero cuando hay de por medio niños y jóvenes no debe ser explicitado públicamente y esto es lo que hace dudar de sus fines”, se escucha.
Por su parte la oposición intentó capitalizar el quiebre al interior de la fuerza política dominante. “Es la primera arrepentida del radicalismo rionegrino”, definió un intendente justicialista, refiriéndose implícitamente a la defensora del Pueblo por sus denuncias.
En Viedma, los opositores detectaron la ocasión y el salón de la Legislatura, el jueves, fue tomado como escenario de demostraciones sobre costos de los alimentos y sus posibilidades de elaboración.
El sentido común tuvo su día de gloria en la política rionegrina, pero la cuenta entre lo que pagaría un consumidor común y lo que afronta el Estado rionegrino por la ración de cada beneficiario, ¿no se pudo sacar antes?
En los ciudadanos y ciudadanas que siguieron los episodios, el impacto de las denuncias fue muy fuerte. Esclarecer todas las dudas es tarea ahora de otro actor de esta historia, la Justicia.
Pero también después de todos los titulares informativos y de los contrapuntos políticos y político partidarios quedó flotando la sensación de que ni la oposición ni el oficialismo estaban al tanto de las cuestiones ahora tan en foco.
Según dijo Alfredo Pega, ministro de Familia, la del jueves fue la primera vez que se sentaba en la Legislatura a informar sobre las acciones de su área, tanto en política alimentaria como de asistencia social a los niños y adolescentes en riesgo. “No muchas veces está la posibilidad de contarles lo que hacemos, no se sabe mucho”, admitió tras su extensísimo informe “in voce” en la Legislatura.
Algunos rionegrinos se preguntan por estas horas si hay representantes suyos que vayan adelante de los errores y/o supuestas irregularidades para advertirlas y así fomentar la transparencia en la dinámica propia de la vida democrática.
Es decir, lo que los ciudadanos delegaron en sus representantes para el ejercicio de una democracia equilibrada.