Aunque siete millones de ejemplares vendidos la habían convertido en un tímido rumor que pasaba de boca en boca, la japonesa Marie Kondo parece haber aparecido en el mapa desde hace pocas semanas, cuando se estrenó su serie de tipo reality en Netflix, una plataforma que se ha vuelto un tema obligado de cualquier encuentro social.
Con menos de un metro y medio de altura, Kondo logró transformar miles de vidas con un innovador método para ordenar los hogares, que funciona como símbolo de búsqueda de armonía en todos los aspectos de la vida. Pero sus consejos no versan sólo sobre desabarrotar las estanterías y vaciar los cajones de la cocina, sino sobre aprender cuáles, de todos los objetos que acumulamos, son realmente necesarios para nuestro día a día.
El innovador método de Marie Kondo aconseja conservar sólo aquellas cosas que nos dan felicidad.
El primer mandato que da Kondo se basa en hacer una pila sobre la cama con toda la ropa que uno posee y que esconde en armarios, cómodas y percheros. Así, se logra tomar dimensión de los cientos de ítems innecesarios que se han vuelto un estorbo en la vida diaria.
Kondo aconseja conservar sólo aquellos elementos que son realmente útiles o que nos despiertan felicidad. Y si bien su proceso es realmente transformador, la misma premisa debería aplicarse a la hora del consumo. ¿Por qué no comprar sólo aquello que de verdad necesitamos o que nos arranca una sonrisa involuntaria? ¿Cuántas cosas adquirimos por un impulso caprichoso, incluso a sabiendas de que es una compra fútil? Con dos preguntas antes de cada consumo, el método de Kondo se aplicaría con más facilidad y permitiría que uno se convirtiera en un consumidor responsable que reduce su huella ambiental.