ver más

Lo único lindo de un invento...

Ricardo Galasso

El despropósito de la Asociación del Fútbol Argentino de organizar un torneo de 30 equipos (único en el mundo), que surgió de la cabeza del fallecido Julio Grondona con el único propósito de recaudar fondos (jugosos contratos de TV mediante), le regalará este fin de semana al fútbol vernáculo una inusual fecha de clásicos que, además de alimentar la pasión futbolera, generará jugosos dividendos a las arcas de la AFA.
La coincidencia de enfrentar a rivales tradicionales no surgió del azar del sorteo, sino de la muñeca política que siempre mostró el Jefe para sacarle más plata al Gobierno nacional.
Como hacer un torneo completo iba a ser demasiado largo, se programó a una sola rueda. Pero para no dejar sin partido de vuelta a los grandes, y de paso seguir aumentando los ingresos, se armó esta jornada que se rellenó con otros cruces inventados, como San Martín de San Juan-Godoy Cruz de Mendoza, Nueva Chicago-Argentinos o Tigre-Vélez.
Los clásicos, los de verdad, esos partidos con pedigrí futbolero que aceleran pulsaciones, dividen preferencias y generan pasiones encontradas salen de memoria: Boca-River, Independiente-Racing, Huracán-San Lorenzo, Central-Newell’s y Estudiantes-Gimnasia, entre los más convocantes. Y se podrían agregar otros más territoriales y sin tanta onda expansiva, como Lanús-Banfield o Colón-Unión.
Cruces históricos y otros armados de apuro en una sola fecha que, literalmente, dividirá el país. Esta remanida frase siempre apropiada para el Superclásico Boca-River tendrá más que nunca un asidero real gracias a los cerebros de calle Viamonte al 1300.