Hong Kong, la capital del remate
Hay, sin embargo, vinos que están en condiciones de ser tomados y que llegan a precio tan altos que cuestan lo que un cero kilómetro aquí. Todos ellos son franceses. Vinos cuyas casas gozan de un par de siglos de prestigio y cuyas mejores cosechas, en especial las de la década del 30, 40 y 50, están en óptimas condiciones a juzgar por los expertos, y alcanza cifras astronómicas al golpe del martillo.
Según la información consignada en La Nación de esta semana, Hong Kong se transformó en el mercado de subasta para estos vinos y es hoy el mercado más rentable del planeta. Sotheby’s, la famosa casa de remates británica con operaciones globales, anunció que en lo que va del año realizó ventas de botellas por un valor de u$s 14,3 millones en la ciudad china, mientras que en Nueva York las ventas alcanzaron en el mismo período los u$s 10,5 millones y en Londres u$s 8 millones.
Y vuelven los remates locos. Según la misma fuente, en una subasta reciente un cliente pagó u$s 93.077 por una botella Impériale (contiene seis litros) del prestigioso Château Pétrus 1982. Lo que se dice una bicoca.
Subastas nacionales
A nivel local, los coleccionistas operan en las sombras. En 2006, durante un remate organizado en Buenos Aires por Federico González Sasso en la casa Luchetti, un Pétrus 1988 era empujado hacia arriba por tres compradores, hasta que el martillo determinó 9 mil dólares la unidad. El dato es que el hombre no estaba en el local, sino que tenía un comprador apostado.
Otros coleccionistas, directamente le dan la llave de su cava a un sommelier y le piden que la llene por 250 mil dólares, con la única condición de no estirar los precios, según contó a este cronista el comprador que pidió no ser identificado. Y así, en algunas subastas, quienes pelean por algunas perlas son afortunados testaferros de otros más afortunados.
Y mientras los precios del vino ascienden al ritmo de manos que se alzan, y el martillo amenaza con noquear la billetera, en nuestro país se organizan regularmente subastas que dejan un saldo de varios miles de pesos a beneficio. Pronto saldrá a la venta un nuevo lote de vinos de colección que González Sasso prepara con celo profesional. Atento compradores, no sea cosa que Sokolin ande cerca.