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La Mañana Escuela

Los 100 años de la Escuela 61, la del portero Gonzalito

El establecimiento celebró su centenario en el bajo neuquino. Un lugar lleno de historia de la ciudad.

Este año cumplió 100 años la “Escuela de Gonzalito”, el portero más querido por toda la comunidad de este establecimiento del bajo neuquino, la del héroe de Malvinas Tulio Esteban Lacroix, la escuela histórica y entrañable Escuela N°61.

Ir por Alcorta en dirección al centro y coincidir con algún recreo es volver a participar de los juegos en el patio desde sus tapiales bajos, que permiten ver desde lejos el mástil, la bandera y la casita del portero al lado.

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En el libro “Patrimonio Arquitectónico de la Ciudad de Neuquén” de Liliana Montes Le Fort del año 1998 se recopiló la crónica histórica del nacimiento de esta escuela. “El 16 de octubre por Decreto del Poder Ejecutivo se destina la Manzana N°103, en el Barrio denominado “Bajo de Neuquén” del pueblo de Neuquén, del territorio del mismo nombre, con fine de utilidad pública. El consejo Nacional de Educación determina que fuera para la Escuela N° 61", recordó la autora.

Un 10 de abril de 1922 dan inicio sus actividades en una vivienda alquilada, pero desde ese mismo momento la comunidad educativa comenzó los reclamos para tener un edificio propio.

El 30 de abril de 1954 se inaugura el actual edificio, que se construyó en el marco político educativo impulsado por el entonces presidente de la nación Don Juan Domingo Perón.

La escuela sobre Misiones con orientación “Norte-Sur”. El patio de juegos al exterior es embaldosado con algunas especies arbóreas que datan de la misma fecha de la construcción de la escuela. Construida con mampostería de ladrillo a la cal, revoques internos de cal y arena y techos de chapa de fibrocemento, cielorraso de metal desplegado, pisos de mosaico. Este edificio construido entre los años 1953 y 1954, responde a los proyectos que se denominaron en ese período “Escuelas Tipo”, ya que su planta y volumen se repitieron en diferentes partes del país como parte del Plan Quinquenal del Peronismo.

Juan José Lagos, uno de los maestros de tercero a séptimo del turno tarde de la escuela, trabajó durante el año en una tarea de recopilación histórica juntos a sus alumnos, desarrollando una cartilla conmemorativa que pone en relieve hechos significativos y emotivos de la vida institucional de su querida escuela.

"La idea de investigar sobre la historia de la Escuela surgió por ese encanto que siente uno cuando la ve desde afuera. La edificación con esa fachada, con esos detalles antiguos que todavía mantiene, me remontaron a esa escuela a la que asistí de niño. Sobre todo, cuando uno ingresa y ve esa enorme galería, los pasillos, las aulas y ni hablar de la mítica campana que con la que uno se encuentra cuando ingresa al lugar", contó a LMNeuquén.

"Todas esas sensaciones de fascinación hacia este lugar, me llevaron a la curiosidad sobre su historia. Así que empecé a buscar materiales, archivos y visitar lugares en los que pudiera encontrar referencias históricas, pero sobre todo preguntar a las personas más antiguas, que habían trabajado y a las que aún siguen trabajando en el establecimiento", agregó.

Lo que más sorprende de esta escuela es la riqueza histórica del lugar y tan llena de anécdotas. Sobre todo, el gran cariño que aún le tienen las generaciones que pasaron por ella y que regresan a sacarse fotos y a hacerse presentes siempre de algún modo, eso es algo que siempre me sorprende a mí.

Entre algunos datos históricos muy significativos, atesorados en el mismo archivo histórico de la escuela, se encuentra una copia orgánica municipal en la que se declara de interés el edificio escolar conocida como “La Escuela del Bajo de Neuquén”, la casita anexa, perteneciente a la misma época, hasta el registro de las especies forestales que se habían plantado en los predios. Además, queda de manifiesto que no podrán ser demolidas ninguna de las construcciones, ni alterados en sus partes originales.

En el archivo histórico escolar hay fotos de personalidades neuquinas como Don Felipe Sapag y el Doctor Gregorio Álvarez en sus visitas al establecimiento. Fotos de las distintas promociones de alumnos con sus docentes. El registro fotográfico de la construcción del SUM (Sala de Usos Múltiples) realizado y financiado por la misma comunidad, ya que se pedía a cada familia que colaborara con un ladrillo. Constan también todos los traslados domiciliarios de la escuela, hasta el año 1954 se estableció definitivamente en el actual domicilio de Misiones 397.

Con los alumnos de séptimo grado armamos una especie de “folleto turístico” con información, resaltando los hechos más importantes de la escuela, con la clara intención de homenajear a todas las comunidades educativas que pasaron por la escuela. Tulio Esteban Lacroix, héroe de Malvinas, fallecido en el hundimiento del Buque Gral. Manuel Belgrano en 1982 en plena guerra, fue alumno y su homenaje continúa vigente.

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Tulio Esteban Lacroix.

Tulio Esteban Lacroix.

Héctor González, más conocido como “Gonzalito”, se desempeñó como auxiliar de servicio en la Escuela N°61 por más de 42 años y todos los testimonios concuerdan en que no fue un simple portero. Era el amigo de cada niño y niña y a veces el padre, la madre o la familia entera. Los atendía, les preparaba la comida, se encargaba de que las instalaciones eléctricas, de agua y gas estuvieran en condiciones para los pibes que pasaban casi todo el día en el establecimiento y hasta con su pañuelo secó más de una lágrima en algún recreo.

Para muchos de esos chicos, la escuela era una segunda casa y Gonzalito y su familia, porque era toda la familia del querido portero la que colaboraba en la tarea, una segunda familia también. Héctor González iba a la escuela incluso los sábados para ocuparse de la bandera argentina que tanto amó. La dejaba lista para el lunes acompañado de su esposa y sus hijos.

"Nosotros siendo muy chiquitos íbamos todos los sábados, caminando desde nuestro barrio a la escuela con toda la familia a acompañarlo a mi papá a arriar la bandera y dejar todo en orden. Mi papá iba a trabajar a la tarde a la escuela después de haber trabajado todo el día en las chacras. Yo era pequeña y recuerdo que mi papá se iba bien de madrugada tipo cuatro o cinco de la mañana. Pasaba tantas horas trabajando al sol que le quedaban las marcas del recolector y la camiseta que usaba en sus tareas", contó Edith, una de las hijas de Gonzalito.

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Gonzalito.

Gonzalito.

"Además de haber cursado la primaria en la Escuela 61, trabajé en ella. Me recibí de maestra en 1984, fui docente y directora en la misma escuela en que casi te diríamos pasamos nuestra infancia mis hermanos y yo, junto a mi madre que colaboraba muchísimo con las tareas de mi padre y a quién todos la recuerdan también con mucho cariño", contó.

"Cuando mi papá se jubiló, en el año 2000, llegué al cargo de la dirección de la escuela. Él se jubilaba y yo ingresaba como directora. La gente de la escuela se alegró mucho porque nos conocía a toda la familia. Mi madre también ayudo siempre a papá, todos los recuerdan cuando andaban juntos de acá para allá atendiendo las múltiples tareas", recordó.

Héctor González "Gonzalito" llegó Neuquén desde La Pampa en 1951 y comenzó trabajando en las chacras como jornalero. "Vine de la zona de La Reforma buscando trabajo porque en aquel entonces, la miseria nos corría para este lado, acá había más trabajo porque había muchas chacras. Incluso cuando entré a la escuela en el año 1958 continué trabajando medio día en la chacra y medio día en la escuela", contó Edith.

En la escuela les hacía el mate cocido, los atendía a todos, ahí empezaron a decirme “Gonzalito” y cada vez que necesitaban algo empezaban "Gonzalito esto, Gonzalito lo otro", comentó alguna vez el mítico portero en una entrevista que realizara para LM Neuquén en el año 2020 meses antes de morir, víctima del Covid.

La escuela fue refugio de evacuados en las históricas inundaciones de la ciudad y refugio ante la amenaza del conflicto bélico con Chile, Héctor González siempre estuvo allí. Trabajando por los demás que es por lo que más se lo recuerda. Solía colaborar con el Obispo Jaime de Nevares en sus acciones solidarias y cada vez que había llevarle alimento y consuelo a quienes más lo necesitaban.

La Escuela 61 es una de las pocas escuelas que conserva intacta la estética de los establecimientos educativos realizados por la Fundación “Eva Perón”. Conserva en sus archivos históricos una carta de la escritora argentina Alfonsina Storni, Madrina de la Escuela, certificando su apoyo y financiación a la construcción del establecimiento.

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