Gerardo Martínez, capo de la poderosa Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), debió meterse para intentar apagar el fuego que ardía en la interna de la seccional neuquina del gremio de los albañiles. El gremio en la provincia quedó acéfalo luego de que caducara el mandato que heredó Juan Ángel Godoy del hasta ayer prófugo Víctor Carcar, último secretario general electo en la UOCRA local. La acefalía se produjo en el marco de un enfrentamiento entre Godoy y Juan Carlos Levi, dos dirigentes que crecieron bajo el ala de Carcar, quien fue detenido ayer después de permanecer prófugo durante un año. Lo buscaban porque había sido condenado a cuatro años de cárcel por una estafa millonaria con fondos destinados a la atención de la salud de los afiliados.
La UOCRA de Neuquén está intervenida por la central que conduce Martínez, quien nombró a Damián Miller como normalizador. No se hicieron las elecciones porque la facción de Godoy invalidó los padrones, que cuentan con menos de 1200 afiliados, cuando dicen que en la provincia hay alrededor de 10 mil albañiles.
Levi y Godoy fumaron la pipa de la paz en la oficina de Martínez, el martes, pero ayer el pacto tembló. A Levi no le gustó que Godoy hiciera una manifestación contra el gobernador Gutiérrez. Y Godoy exclamó que cómo no va a protestar si hay 3000 desocupados en la construcción neuquina.
Los dos hablaron ayer con este diario. Estimaron que en el primer trimestre de 2018 se harían las elecciones con padrón nuevo. El actual favorece a Levi. Mientras tanto, todos miran atentos el desarrollo de la interna, que ya se cobró una vida en 2014, cuando cayó José “Necho” Monsalve frente a la sede gremial de la calle Alderete como consecuencia de una balacera.