Tuvo que morir un funcionario para que el tema se instalara, al menos por un tiempo. Pero después murió mucha gente y otra se salvó de milagro. Fue con el deceso de Jorge Gorosito, quien fuera ministro de Gobierno del ex gobernador Jorge Sobisch, que alguien puso el ojo en el peligro que significa el ganado suelto que atraviesa sin control las rutas neuquinas. Pero el furor institucional de mostrar el lamento y las promesas duró apenas un suspiro. En ese año, 2002, el tránsito hacia Añelo era esporádico y las rutas estaban en mejores condiciones que en la actualidad. A Gorosito lo mató un caballo, que salió de la Picada 13, muy cerca de San Patricio del Chañar y la zona de las bodegas. Un equino de esos tantos que se ven en la banquina.
El ganado suelto en la Ruta 7 representa un peligro latente, pero nadie hace nada por resolverlo.