Por RAMIRO MORALES
Que el Estado nacional intervendrá en YPF ya es casi un hecho consumado. Lo que aún queda por resolver, detalle para nada menor, es cómo lo hará. Lo claro es que desde la Casa Rosada ya no esperan un cambio de rumbo de parte de la petrolera para adaptarse a esta etapa del modelo energético que el gobierno de Cristina Kirchner entiende como determinante: en medio de una escasez de dólares cada vez más marcada, Argentina no puede seguir importando combustibles. La solución, claro está, es producir más.
En esta línea, existen dos proyectos en danza para que el Estado recupere el control de la principal empresa que opera en territorio argentino y neuquino. Uno, propuesto por el sector más duro del kirchnerismo, analiza la expropiación total de la compañía. El otro propone comprar una parte del paquete accionario pero quedarse con el management de la firma. Ambos implicarán el paso previo de declarar de interés público la producción de petróleo y gas con una ley en el Congreso. El objetivo es socavar el valor de las acciones de YPF para que la compra –total o parcial- sea lo menos cara posible para el Estado.
Cualquier decisión que se tome en Balcarce 50 impactará de lleno en la provincia. Al menos así lo creen desde el gobierno provincial, donde siguen con atención el devenir de YPF, la principal operadora de la provincia y concesionaria de la gallina de los huevos de oro: la faja geológica Vaca Muerta, una de las tres más importantes del mundo en el desarrollo de petróleo no convencional. En ese sentido, se espera con expectativa el acto que Cristina Kirchner realizará mañana en Tierra del Fuego, en el aniversario de la guerra de Malvinas. Creen que podría haber novedades sobre el tema.
Quita de concesión
Mientras los cambios petroleros se cocinan a fuego lento en Nación, Neuquén dio un paso más esta semana en la revisión de los yacimientos improductivos. A través de un decreto, el gobernador Jorge Sapag le quitó a YPF la concesión del área Don Ruiz que estaba paralizada. La particularidad de la medida es esta vez la empresa sí había hecho una propuesta de inversión, de 8 millones de dólares, que el Ejecutivo consideró insuficiente.
Este área, junto a las otras dos quitadas a la misma empresa, quedará en manos de Gas y Petróleo, la empresa estatal que, de a poco, apunta a convertirse en un actor importante del mercado. Incluso, no se descarta que debajo de ese terreno existan recursos no convencionales que G&P podría extraer a través de la asociación con un privado.
De forma paralela, continúa la evaluación de otras áreas sin producción, con baja actividad e inversiones insuficientes sobre las cuales librarán intimaciones. Se trata de unas quince áreas más que se sumarán a las 12 que ya fueron advertidas a compañías como YPF, Petrobras y Apache.
Mensajes
Lejos de los avatares petroleros, esta semana comenzó el histórico juicio de La Escuelita II. Se trata del segundo capítulo del proceso que busca deslindar responsabilidades sobre los hechos ocurridos en la provincia en los años del terror. Con ese escenario de fondo, hubo dos mensajes centrales que deben ser considerados.
El primero lo dio la Legislatura provincial, que rechazó de forma unánime los dichos de la candidata a jueza de Zapala, Mónica Pizzipaulo, quien había cuestionado los juicios a los militares que actuaron en la última dictadura. Cercada y casi sin apoyo, la letrada ya había desistido de su postulación, con un virulento mensaje en el que habló de una “campaña” en su contra. Es claro que la sociedad ya no resiste condescendencias de ningún tipo con el terrorismo de estado y eso se reflejó en la voz de los diputados.
La máxima anterior, sin embargo, encierra a su propio enemigo. El segundo mensaje de esta semana lo dieron los cuatro disparos a la casa de Inés y Oscar Ragni, donde funciona la sede de Madres de Plaza de Mayo en Neuquén. Fue una advertencia de que el terror persiste en alguna medida. Sin embargo, el hecho de que la ráfaga de plomo se haya hecho bajo el amparo del cobarde anonimato demuestra que la mirada pública ya no tolera las reminiscencias de la violencia. Aún así, los resabios de la dictadura están presentes y no hay que perderlos de vista. Juicios como el de La Escuelita II son el mejor camino para que llegue la Justicia.