Más allá de la colorida y ruidosa movilización de los chicos de escuelas primarias y secundarias, jardines, bibliotecas y talleres barriales, lo que hay que destacar es la posibilidad que tienen de protagonizar un hecho social como es el reclamo por sus derechos y aprender a hacerlo junto a sus docentes y familias.
La inercia de la vida moderna de los adultos provoca que haya una niñez viviendo “en soledad”.
La consigna de la marcha de este año nos exige a nosotros, los adultos, someternos a una profunda reflexión y, sobre todo, a un desafío y compromiso: "Acompañame... Te necesito", nos pidieron los chicos en cada una de las ciudades de la provincia donde se desarrolló la marcha.
La inercia de la vida moderna que llevamos los adultos, llena de trabajo y compromisos –que a veces no son tan prescindibles-, provoca que haya una niñez y adolescencia viviendo "en soledad", sin estímulos cercanos y, lo que es peor, en peligro permanente. Por eso estos chicos y chicas nos confesaron ayer a su manera que nos necesitan, que no quieren crecer solos, sin atención ni contención; nos pidieron que seamos responsables de su desarrollo, de estar a su lado, de acompañarlos en sus logros y tristezas, de ocuparnos de ellos en todo sentido.