¿La planchita y el rizador son malos? Es bien sabido que el exceso de calor daña el cabello, por eso hay que tener cuidado con la frecuencia de estos elementos.
Recogerlo. Es cierto que la práctica de ejercicio, movimiento, puede romper el pelo. Para mantenerlo más radiante, sano y fuerte, es recomendable recogerlo al máximo, ya que cuanto más recogido, menos movimiento sufre el cabello y, por lo tanto, más protegido está. Siempre será mejor atarlo en un moño que en una colita, y, si puede ser, con una goma laminada que evite la rotura de las capas capilares. Si bien lo mejor es llevar el pelo lo más recogido posible durante la práctica deportiva, hay que soltarlo en los descansos y sacudirlo, para que el sudor concentrado en el pelo se evapore.
Protector solar. Si el ejercicio se practica al aire libre, hay que proteger el pelo del sol. Los rayos solares son el peor enemigo para la melena, ya que provocan envejecimiento prematuro, haciéndole perder toda su suavidad, brillo y calidad. No hay que olvidar aplicar frecuentemente protectores solares que contengan proteínas y aceites, que hidratan y reparan el cabello.
Para el después. Luego de hacer ejercicio es indispensable lavarse el pelo, para eliminar las sales y cloros, con agua templada (las temperaturas extremas provocan deshidratación), la cantidad adecuada de champú y aplicar una mascarilla sólo dos veces por semana.
Por otra parte, tan importante es lavar el pelo como secarlo. La humedad en el cuero cabelludo, como el sudor, debilita nuestras fibras capilares. Si no tenés tiempo de secarlo completamente, al menos, procurá secar las áreas de la frente, sienes y nuca, justo las zonas de nacimiento del cabello.
Cuatro claves para tener un cabello ideal
Cepillarlo dos veces al día: peinarte a la mañana y a la noche no sólo te hará lucir más prolija, sino que también estimulará la circulación sanguínea. Pero no hay que exagerar, ya que cepillar el cabello demasiadas veces al día puede hacer que se abran las puntas.
Evitar peinados tirantes: puede provocar la ruptura de la fibra capilar, propiciando la caída del pelo.
No dormir con el cabello atado: al igual que lo anterior, hace que se quiebre. Intentá usarlo suelto, especialmente para dormir.
Evitar frotarlo con toallas: luego de lavarlo, es usual frotarlo para que se seque, pero esto hace que se abran las puntas de la fibra capilar. Tampoco es bueno mantenerlo húmedo envuelto en la toalla.
Optá por secarlo a temperatura media.