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Los funerales en Neuquén por la muerte de Eva Perón

Cuando se produjo su fallecimiento, el 26 de julio de 1952, la Capilla de los Dolores y la Casa de Gobierno fueron los lugares de realización de sentidos homenajes por la desazón que producía su deceso a la masa trabajadora y al pueblo en general.

Por Vicky Chávez

Neuquén > El Acta de la Sesión Extraordinaria Pública número 94 del Concejo Municipal expresa:
"En Neuquén, capital del territorio del mismo nombre, en la sala de sesiones del Honorable Concejo Municipal y siendo las veintitrés  horas del día veintiséis de julio de mil novecientos cincuenta y dos, procede a reunirse el mismo con la presencia de su titular don Ramón Ró, y la asistencia de los Sres. concejales don Eduardo A. Cortes Rearte, don José Carol, y don Carmelo Sofio y la ausencia del señor Concejal don Ángel Edelman, actuando como secretario el Sr. Carlos Juan Sobisch. Abierto el acto en sesión pública y extraordinaria, se procede a considerar el único punto para el cual fue convocado. Resolución Homenaje con motivo de haberse producido en la fecha el deceso de la esposa del Primer Magistrado de la Nación, Jefa Espiritual de la misma Señora Eva Duarte de Perón. Previo cambio de opiniones los presentes por unanimidad, aprueban la siguiente resolución: Neuquén, 26 de julio de 1952. Habiendo fallecido en la fecha la señora Eva Perón, jefa Espiritual de la Nación, abanderada indiscutible  de los trabajadores e intérprete genuina de las aspiraciones del pueblo, cuya existencia consagró al cumplimiento de los sagrados ideales de Patria y Argentinidad, concretados en la preocupación permanente por el bienestar y felicidad de los ancianos, de los niños, de la familia y por la dignificación integral del hombre y cuyo espíritu inmortal se proyecta a través de los tiempos, como ejemplo permanente que indicará a las generaciones futuras el camino a seguir, para la felicidad del  pueblo; y considerando: Que su gran obra de la Fundación de Ayuda Social, demostración permanente de altruismo y de puro sentimientos cristianos, será el monumento espiritual que perpetuará el recuerdo de su acción, bienhechora y patriótica; que es deber de las autoridades resaltar las virtudes auténticas de quienes llegaron al Supremo Sacrificio de su vida en aras del bien común, en un sublime olvido de sí mismos.
El Honorable Concejo Municipal de Neuquén (Capital) en sesión Extraordinaria de la fecha, Resuelve: Art. 1°) adherir al duelo nacional  por el fallecimiento de la Sra. Eva Perón y disponer que las puertas del edificio municipal permanezcan entornadas.
Art. 2°) Remitir telegrama de pésame al Excelentísimo Señor Presidente de la Nación General don Juan Perón.
Art. 3°) Oficiar un solemne funeral en sufragio de su alma, en la Iglesia “Nuestra Señora de los Dolores” de esta ciudad, en fecha que oportunamente se indicará.
Art. 4°) Elevar copia de la presente resolución al Ministerio del Interior y Gobernación del territorio.
Art. 5°) Dése al Digesto Municipal, comuníquese y archívese. Firmado. R. Ró Presidente. C. Juan Sobisch secretario Tesorero.
Copia fiel del telegrama  enviado al Excelentísimo Señor Presidente de la Nación, general del Ejército Juan Perón:
“El Concejo municipal de Neuquén (Capital) hace llegar al Excelentísimo Señor Presidente, las expresiones de sus más sinceras condolencias con motivo del fallecimiento de su dignísima esposa, abanderada de los humildes y Jefa Espiritual de la Nación”.
R. Ró Presidente.
Se levantó la sesión siendo las 24 horas(*).
 
Para recordar el momento en que falleciera Eva Duarte de Perón, consultamos a Celestino Sagaseta, emblemático peronista, quien nos manifestó que “no habrá otra mujer como Eva. La conmoción que produjo su fallecimiento fue tremenda”.
Por su parte, Idalia Ligaluppi de Ocampos dio cuenta de “la grandeza de Eva, a quien tuve el honor de conocer cuando yo estaba estudiando en 9 de Julio, provincia de Buenos Aires. El general Perón, acompañado de su compañero de fórmula, Quijano, recorría en tren el territorio bonaerense. Perón y Quijano bajaron del tren, Eva y la mujer de éste, no. Yo fui con una compañera del colegio a verla. 
Cuando falleció, las maestras de la entonces Escuela Nº2 de Neuquén, fuimos a la Capilla de los Dolores, en donde se levantó  un catafalco con gran solemnidad en la capilla ardiente, íbamos todos a rezar”.
Idalia recordó los siguientes versos dedicados a Eva: “Ni las hojas de Toledo/ tuvieron el mismo temple/ de que hizo gala tu acero”.
Cuando Perón regresó al país, Idalia fue a Ezeiza a verlo. Atesora gratamente en su memoria las palabras del general al momento de despedirse del pueblo en 1974: “Llevo en mis oídos la más maravillosa música que es la voz del pueblo”.
Además, Idalia estuvo en el velatorio con su esposo e hijos. Su esposo, el recordado profesor de Historia, Benedicto Ocampos, quien fuera dejado cesante igual que su esposa, con la Revolución Libertadora de 1955, que derrocara a Perón.
Doña Rossina Nones de Rodríguez, otra mujer militante del peronismo recordó a Eva. En su casa se observan cuadros de Eva y Perón. Su militancia política provincial fue descollante y comprometida, tanto fue así que, a pesar de ser una de las promotoras de la creación del MPN, volvió al justicialismo.
Un hombre clave de la historia neuquina, militante radical de los primeros tiempos, es el contador Carlos Vidal. Nos relató que existieron en aquellos tiempos dos tipos de radicales: quienes se hicieron radicales por ser antiperonistas y quienes por sus convicciones, porque tenían pensamiento libertario. Evocó que en 1952, cuando se produjo el deceso de Eva Perón, era presidente del Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas en la Universidad de La Plata, y por no querer usar el crespón -en señal de duelo- para concurrir al comedor universitario, fue apresado y detenido unos días.
En aquellos días, Rajneri, director del diario Río Negro, era su compañero de estudios, quien esperó expectante la liberación de su colega. Vidal reconoció no tener odios de carácter político, y llegó a conocer a Perón en sus últimos años de vida.
Asimismo, una de las hijas de Cortez Rearte, a la sazón concejal en el momento del fallecimiento de Eva Perón, nos informó: “Fue un tremendo pesar la muerte de la Jefa Espiritual de la Nación. Nuestra familia tuvo mucho contacto con los líderes, incluso los conocimos, pues concurríamos a la  reuniones que ella hacía en la Secretaría de Trabajo, en un encuentro de maestros de todo el país. Nos alojamos en el Hotel de los Inmigrantes". 
También recordó que concurrieron a la Quinta de Olivos y conversaron sobre el voto femenino con Eva.
"Cuando falleció Eva, mi madre estaba enferma, sentimos por la radio el boletín informativo", rememoró.
Recordó que en la Casa de Gobierno, sobre calle La Rioja, se hizo una especie de velatorio "en donde nos turnábamos para hacer guardia, hombres y mujeres. Mi padre viajó a Buenos Aires al velatorio".
Y agrega: "A los 18 años me afilié al partido peronista en Neuquén, tenía el número 7”, relató con orgullo la hija de Agapito Cortez Rearte.
 
La fidelidad peronista neuquina
En artículos anteriores hemos dado cuenta de la profunda veneración a Eva y a su esposo, el general Perón que se perfiló en el territorio y posteriormente en la provincia neuquina, analizando, a través de la historia oral, la lealtad peronista. En efecto, dicha fidelidad impidió que determinados militantes se afiliaran al naciente Movimiento Popular Neuquino (MPN), y que continuaran fieles a las órdenes recibidas por su único líder, exiliado en España.
Hombres fieles a la doctrina de Perón que actuaron a partir de su ascenso al poder. Ni los tiempos de proscripción detuvieron su militancia.
Cuando el peronismo irrumpió en la escena nacional, Neuquén era un territorio nacional con débil presencia política: como los demás, no tenía voz ni voto ni podían elegir sus autoridades. Estábamos ante la presencia de una sociedad dependiente del poder central.
Sin embargo, en este territorio nacional se pueden observar –a fines del siglo XIX y principios del XX– prácticas de participación y la presencia de asociaciones con intervención de miembros de la pequeña sociedad que se gestaba en la Confluencia.
Los hombres que tomaban cartas en toda instancia, gozaban de gran prestigio en la sociedad debido a las funciones o labores que desarrollaban. Tal es el caso de comerciantes asentados tempranamente en el incipiente poblado. La mayor parte de los dirigentes del peronismo surgió de esas filas de pioneros notables.
Aquellos peronistas del ayer fueron, como lo muestran las fotos, testigos que ilustran este artículo y elemento ineluctable para escribir la historia oral. Podemos mencionar al ingeniero Luis Alonso, Celestino Sagaseta, Alfredo de Martín, Rogelio Rodríguez, Donato Ruiz, Pedro Luis Quarta, Nélida Álvarez de Del Pin, Leonor Di Rago, Jorge Forestier, Ángel Nicanor Romero, Rossina N. de Rodríguez, Briceño, Felipe y Elías Sapag, M. Pessino,  Perla Consoli, Centeno, Carol, entre tantos.
El fallecimiento de Eva Duarte de Perón, figura emblemática del peronismo, enlutó a los acólitos que se contaban por miles. Las medidas que tomó junto con su esposo, en el primer y segundo gobierno fueron la herencia dejada a las masas argentinas.
 
(*) Material suministrado por el Archivo Histórico Municipal.