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Los insectos podrían ser la solución al hambre en el mundo

Diversos estudios muestran que la ingesta de insectos tiene múltiples beneficios para la salud humana.

En el mundo somos 8.000 millones de habitantes y todos necesitan alimentarse. Con el precio de los alimentos en alza, se volvió necesario que su producción aumente y se generen nuevas fuentes alternativas a las ya conocidas. Y si hablamos de comida, lo más importante es la calidad nutricional. En ese sentido los insectos pueden jugar un rol fundamental.

Hasta que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alienta la incorporación de insectos en las dietas de los humanos, principalmente por sus beneficios nutricionales, socioeconómicos y ambientales. Un completo informe realizado por especialistas reconoce: “una de las muchas vías para abordar la seguridad de alimentos y piensos es a través de la cría de insectos”.

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El problema es que, por supuesto, la gran mayoría de las personas nunca consumieron insectos. En un estudio realizado en Canadá, la gente dijo que la principal razón para no comer insectos es el asco (38%), seguida de la falta de costumbre (15%), las dudas sobre la seguridad alimentaria (9%) y razones culturales (6%), entre otras.

Esta reticencia a consumir insectos también se pone de manifiesto cuando se pregunta a los encuestados si estarían dispuestos a incluirlos en su dieta habitual. Sólo el 16% respondió que sí, mientras que el 82% contestó que no. La mayoría, el 71%, también afirmó que no cocinaría insectos en casa, mientras que el 28% dijo que sí lo haría. A pesar de este rechazo, en determinadas condiciones, las opiniones sobre el consumo de insectos mejoran.

El considerable aumento de la población mundial previsto hasta 2050, debido a la mejora de las condiciones de vida en la mayoría de los países, obliga a buscar fuentes alternativas de proteínas. El aumento de los costos de producción de proteínas animales y las crecientes presiones medioambientales sobre la agricultura y la ganadería han llevado a buscar alternativas productivas y técnicas innovadoras de obtención de alimentos que tengan en cuenta los aspectos nutricionales, medioambientales y socioculturales de la sostenibilidad alimentaria.

El uso de insectos como alimento para el consumo humano podría dar respuesta a estas demandas y revelarse como una estrategia válida para mejorar la seguridad alimentaria en todo el mundo. Hay que tener en cuenta que los insectos pueden crecer en restos orgánicos ocupan menos espacio y producen menos gases de efecto invernadero. Por ejemplo, comparando la producción de insectos con la de carne de vacuno, los gases de efecto invernadero se reducen en un 95% y el consumo de energía en un 62%.

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