La nueva denuncia, con lista incluida, sobre la existencia de “ñoquis” en el sistema de Salud que hicieron dirigentes gremiales estatales y las declaraciones del gobernador Jorge Sapag de que no permitirá la presencia de estos personajes en el Estado reavivaron la polémica sobre cuáles son los mecanismos para controlar un fenómeno que no sólo se genera en esta provincia sino también en todo el territorio nacional.
Los representantes de los trabajadores aseguraron que seguirán aportando datos sobre la situación irregular de decenas de empleados. Ahora, una pregunta que surge inmediatamente es si esta movida será sólo pirotecnia mediática o si los sindicatos y el Gobierno harán todos los esfuerzos para llegar a fondo con las denuncias e investigar caso por caso.
Un aspecto que no debe pasar desapercibido es que el puntapié de este escándalo no nació ni de los gremios ni de la conducción del área sanitaria. Ante esta situación no deja de resultar llamativo que luego de que se conociera la irregularidad, aparezca una nómina que multiplicaba por diez la cantidad de nombres de la denuncia inicial.
Las próximas semanas serán claves para saber a ciencia cierta si realmente se tratará la situación con la celeridad y la claridad que demanda, o si quedará en el olvido como muchos otros reclamos que hicieron con bombos y platillos.
Si bien este tema generó preocupación en Jorge Sapag, su foco estuvo concentrado en la renegociación de los contratos con las empresas petroleras que parece entrar en su etapa trascendente. Sapag anunció que en los próximos días se estará firmando el primer acuerdo con YPF, que será el que se utilizará como modelo a seguir para cerrar los convenios con el resto de las compañías que operan en la provincia.
El desarrollo de estas negociaciones tenía inquieto a más de un funcionario provincial y esta definición sirvió también para generar tranquilidad para dentro y hacia afuera del gabinete.
Una vez que los acuerdos sean avalados por la Legislatura, el desafío para el gobernador será cómo administrar esos recursos para que las finanzas provinciales estén equilibradas y también para que los municipios tengan liquidez para afrontar la complicada situación económica por la que atraviesan.
La explicitación y puesta en evidencia de las problemáticas de la provincia parece ser un factor de gran diferenciación con la anterior gestión. Esta semana se pudo observar cuando el gobernador habló de la deserción escolar de los niveles medios en relación con el trabajo infantil.
En este sentido, será primordial que no sólo haya alarma por el alto de nivel de estudiantes que dejan la escuela sino que se generen los métodos para que paulatinamente esos índices disminuyan. Si bien no es una tarea sencilla y tampoco es sólo un problema neuquino, las autoridades tendrán que trabajar con firmeza para generar las condiciones para que los alumnos no dejen de estudiar.
Además de los beneficios que traerá la nueva firma de contratos con las petroleras, la otra tarea de Sapag sigue siendo el reafirmar los lazos con el Gobierno nacional para mejorar el precio de los hidrocarburos y favorecer la construcción de obras prioritarias como Chihuido.
Mañana el gobernador viajará a Buenos Aires para, entre otras cosas, reunirse con el ministro de Planificación, Julio de Vido, a quien le planteará las demandas que tiene Neuquén en medio de un vínculo que parece cada vez más fortificado.
Un detalle que no es para despreciar es que los representantes del Movimiento Popular Neuquino en la Cámara de Diputados de la Nación le dieron el apoyo a la bancada kirchnerista con el voto a favor del proyecto de reestatización de Aerolíneas Argentinas. Un disciplinamiento que parece estar en sintonía con las contra-prestaciones que se esperan de Nación.