Una amplia mayoría considera que la culpa del descontrol nocturno que protagonizan los fines de semana los jóvenes, producto del abundante consumo del alcohol, es de los padres, más allá de que en el último episodio de violencia a la salida de un boliche el fin de semana eran todos mayores.
Solo un 18 por ciento cree que la responsabilidad es de los mismos jóvenes y una minoría acusa de este problema a los funcionarios municipales y a la Policía.
En realidad, la encuesta que realizó este diario y que votaron más de 2.200 personas es una muestra de que lo que falla es el control que deben tener los padres sobre sus hijos, aun cuando estos sean mayores.
El descontrol durante la noche neuquina, que muchas veces termina de la peor manera, es un problema que nadie sabe a ciencia cierta cómo solucionarlo.
Las autoridades son conscientes de que se pueden incrementar los controles de alcoholemia –de hecho, ahora anuncian más controles sobre los balnearios– y la presencia policial en las calles, pero que estas medidas apenas pueden atenuar el problema, que es recurrente.
A mediados de diciembre comenzó la “temporada alta” de salidas a los boliches y a los lugares de diversión. Miles de jóvenes que cursan estudios en universidades de otras provincias regresan a sus hogares por las vacaciones y la cantidad de adolescentes en las calles se incrementa de una manera increíble. ¿Podrán los padres –como opina la mayoría en la encuesta– controlar a los chicos? ¿O son necesarias otras medidas? El debate está abierto, la polémica sigue y este verano se sabrá si los adultos tomaron nota o si se quedarán indiferentes a la espera de una trágica noticia.