El estudio de McGreevy abarcó datos de 60.000 perros de 45 razas, y analizó la relación entre características físicas y comportamiento. A partir de la investigación se constató que, además del tamaño, la forma del cráneo influye notablemente en el comportamiento. Los perros de nariz chata fueron vistos como más afectuosos y obedientes que los de rostro puntiagudo. A su vez, se demostró que son más propensos a ir detrás de un juguete, lo cual implica que son más fáciles de entrenar y domesticar. En cambio, cuando se ven amenazados por una presencia extraña, los chatos presentaron características de los buenos guardianes, mostrándose agresivos y ladradores al defenderse de una amenaza. Por el contrario, los narigudos aparecieron más tímidos y precavidos con los extraños. Además de su comportamiento, los perros chatos resultan más atractivos para las personas porque la forma de su cráneo, y por tanto de los ojos, les hace mirar de manera frontal y directa. Su visión resulta así más "humana" y hay pruebas de que son mejores a la hora de seguir con la vista adonde les está señalando su dueño.
Todos son igual de cariñosos
Por Sergio Gómez (veterinario)
Creo que no hay una diferencia marcada en cuanto a quién es más cariñoso entre un perro cara chata y los que tienen hocicos largos. Por ahí, al ser más chata su nariz, no percibe el olor de su propietario de tan lejos y quiere estar más cerca del olor de su amigo. O tal vez las razas pequeñas, como los pequineses, o un carlino, por su tipo de cara, parecen más tiernos y la gente los estimula más, haciéndoles más mimos ya que cuando intentan morder son más propensos a lamer. Eso marca una diferencia con un fox terrier o un ovejero, que cuando querés jugar tiran más mordiscos y al tener boca más grande y por su estilo de boca generan mayor dolor si te llegan a morder.
Creo que son todos iguales y que son todos cariñosos. Hay que tener cuidado porque muchas veces, al pensar que son más cariñosos los perros que tienen una cara chata, de pronto te podés encontrar con un boxer o un dogo de Burdeos de tamaño grande y nadie te garantiza que no te pueda morder.