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Los ríos, en alerta roja

Los ríos de la Confluencia están en terapia intensiva y las autoridades de la provincia y de la ciudad no quieren tomar nota. Si en vez de evaluar a los pibes de la secundaria, las pruebas del Programa Aprender se hubiesen hecho con los funcionarios, varios de ellos, en el gobierno provincial y en el Municipio, irían bochados directamente a marzo.

El desinterés y la desidia por la cuestión ambiental se repiten este verano de manera alarmante. Pese a que el termómetro marchó hasta 30 grados durante los últimos días, el Municipio se niega a habilitar la temporada de balnearios aun cuando este verano debería extenderse a 120 días, según una ley provincial.

El silencio de radio de la Municipalidad sobre este tema da lugar a fundadas sospechas de que, por segundo año consecutivo, la ciudad no podrá contar con su principal balneario, el Albino Cotro, a causa de la grave contaminación de sus aguas.

Neuquén presume de sus ríos. Y se destinan millones de pesos a obras de infraestructura sobre unas aguas cada vez más contaminadas.

En cambio, no se destina ni siquiera un centavo del presupuesto para la puesta en marcha del Fondo de Alerta Ambiental, tal como lo marca una ley sancionada por la Legislatura pero de la cual el Ejecutivo reniega. Si de veras le interesara cambiar las cosas, el Gobierno podría haber dado una señal clara en ese sentido, por no decir que lo que tendría que haber hecho es cumplir con la ley.

¿Quién se hará responsable de no cumplir con sus deberes?

El sobredimensionado interés por favorecer inversiones urbanísticas y de otro tipo llevó a las autoridades a darle la espalda al río.

Las autoridades parecen no haber tomado nota de la grave situación ambiental de Neuquén.