Neuquén se ha convertido en un lugar donde los sueños se convierten en pesadilla. Estamos hablando de los sueños básicos que nos implantaron por tradición nuestros padres y abuelos y que tienen que ver con la casa propia y si se puede el auto. Esas tradiciones que responden al desarrollo y crecimiento de la clase trabajadora. Hablamos de gente que busca prosperar con su esfuerzo y que en paralelo una red de delincuentes inescrupulosos cual sanguijuelas chupa sangre se aprovechan ante un Estado ineficiente y carente de controles.
La fiscalía de Neuquén que más ha visto incrementar su trabajo es Delitos Patrimoniales y, por una cuestión lógica, el departamento de Delitos Económicos de la Policía.
Dos ejes en los que han hecho pie, las estafas en las ventas de autos y los planes de vivienda. Entre el accionar de los gitanos y una red de estafadores con planes de venta de cero kilómetros hay decenas y cientos de personas que mordieron el anzuelo. Una maniobra millonaria.
A esto se suma mancillado sueño de la casa propia. La fiscalía investiga al menos cuatro maniobras de cooperativas y mutuales que vendieron terrenos que no tenían adquiridos. El caso más resonante es el de la mutual Participar, asociada en forma directa al Colegio Médico, que estafó a 61 familias con la comercialización de un loteo en Confluencia que ni siquiera habían adquirido. La estafa supera los 6 millones de pesos.
Es duro, pero la mayoría de los estafados no recuperará, nada por eso es tiempo de construir un listado, por parte del Estado, sobre empresas y cooperativas confiables con todo en orden. Después, el que quiera salirse del carril seguro, allá con sus riesgos.