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Los sueños políticos de Lucila

Adriano Calalesina

El MPN es un partido tan patriarcal que aún no jugó con la idea de entronizar a una mujer en lo más alto de la política, aprovechando esta sinergia donde el género parece redefinir tendencias en las últimas elecciones. Para bien o mal, los partidos populistas han aprovechado el ascenso femenino.
Argentina tuvo su primera gobernadora en  2007. Fue la fueguina Fabiana Ríos, quien fue reelegida en 2011 con amplio consenso. En este período también se suman Claudia Ledesma Abdala, en Santiago del Estero, y Lucía Corpacci, en Catamarca.
En Neuquén, la idea de romper con la estructura de los hombres que han gobernado durante 40 años asomó por unos meses en 2013. Fue la vicegobernadora Ana Pechen quien, de haber ganado las PASO, iba derecho a sentarse en el sillón de Roca y Rioja.
Pero la aplanadora del petrolero Guillermo Pereyra destruyó los sueños de la vicegobernadora, quien se había empeñado en oponerse a cualquier eventual re-reelección, aunque incluyera la de Jorge Sapag.
Ahora parece que llegó el turno de experimentar con la hoy senadora Lucila Crexell. Si bien ganó cómoda por el arrastre de Pereyra, viene de perder en 2011 con el intendente Fernández, de San Martín de los Andes.
Hace unos días, Crexell tomó otro giro político, más afín al kirchnerismo, a pesar de que aclaró que no rompió la relación con Pereyra. El clima se tornó raro y hubo especulaciones. Crexell es sobrina de Sapag, con todo lo que despiertan en el imaginario popular las relaciones de poder, familia y negocios.
No sería extraño que en algún momento alguien propusiera a Lucila para ser candidata, invirtiendo la fórmula con Pereyra. ¿Será la persona indicada para un acuerdo en 2015, aprovechando el impulso femenino? ¿O simplemente será acción psicológica para no dejar crecer a nadie que atente contra el manejo histórico del MPN?