En las playas, mientras los adultos aprovechaban a tomar mate y comer facturas relajados, los chicos se animaban a meterse al agua, que tras la tormenta del viernes bajaba marrón.
En el Río Grande, cientos de jóvenes disfrutaban de rondas de mate, guitarreadas y charlas. Aunque el clima era agradable, no todos se arriesgaban a sacarse las remeras.
"El día y el estado del río no invitan a zambullirse. Igual, es domingo y quedarse encerrado es una lástima. Así que nos juntamos los amigos y decidimos venir a pasar todo el día cerca del agua y compartir anécdotas de lo que fueron las fiestas. Acá nos quedaremos hasta que pinte". Lautaro. Joven del centro que todos los fines de semana va al Río Grande
Murga en la isla
El Paseo de la Costa recibió un importante número de visitantes. Al ritmo de una murga que ensayaba a la vera del Limay, los peatones, ciclistas, skaters y patinadores recorrían la rambla de una punta a la otra una y otra vez.
En la escollera, que permite alimentar el brazo que rodea la Isla 132, una joven pareja se arriesgaba a caer al agua mientras se sacaba una selfie con el caudaloso río a sus espaldas.
A pesar de la ausencia de bañistas y la tranquilidad de los balnearios, los guardavidas tuvieron que intervenir en varias oportunidades. Todos los días hay entre cinco y siete rescates, afirmaron.
El bulevar de Olascoaga también estuvo colmado de gente. Algunos permanecieron sentados bajo la sombra de la arboleda charlando y tomando mate o gaseosas y otros aprovecharon el domingo para hacer deportes.
A las 19:30 se emprendió el regreso. La amenaza de una nueva tormenta asustó a muchos al recordar el granizo del viernes.